Adrián Berra: la música y su diálogo con la sociedad

Por: Marian San Martín

Es muy extraña la sensación de hablar por primera vez con una persona con la que sentís que ya has conversado ciento de veces… y es que las letras de Adrián Berra tienen la capacidad de conversar con lo que vivo cada día. Reflexiones íntimas y grupales respecto a causas sociales o temas diversos como cambio climático, amor propio y el arte, su música, como vehículo y herramienta para el autoconocimiento, el amor y la transformación.

Adrián vuelve a Mendoza para participar, junto a artistas y representantes de proyectos sociales del país y del mundo, del fiiSFestival Internacional de Innovación Social -. El cual, desde hace más de siete años, busca dar visibilidad a los agentes de cambio alrededor del mundo para ayudar en la construcción de una evolución hacia lo positivo en el mundo. En este contexto compartirá un extracto de su taller “Música para no músicos” y será el encargado de cerrar el Festival con sus canciones.

Marian: ¿De qué se trata el taller que vas a brindar en el fiiS?

Adrián: Es un taller de música a través del juego que tiene que ver con lo que va a estar pasando en el fiiS y en el Encuentro + B porque, en general, la música se enseña desde un lugar de “aprender música” y el objetivo del taller no es ampliar información musical, integra a gente que no toca ningún instrumento. Porque, me parece que, uno de los errores más grandes que tenemos en la música occidental es pensar que si no tocás un instrumento no tocás música, como si la música estuviera depositada en el instrumento y no en uno.  La idea es conectarse de vuelta, a través del juego, con la música.

Para mí la música es una herramienta que mejora la vida y la calidad de vida de las personas. Es un lenguaje no verbal, corporal, que es muy poderoso, muy profundo y que está más allá del instrumento y de la información, es algo más primario.

¿Y el show de cierre cómo lo estás sintiendo? 

Respecto al show, ya que no es un festival exclusivo de música, tenía ganas de darle una vuelta para participar de otra forma, no solo subir, hacer diez canciones y bajarme. Porque, si bien creo que la música y las canciones son cosas importantes dentro de la vida de las personas, me parece que está bueno también concretar un poco la música y pensar de qué forma más concreta uno puede participar de esta filosofía que tiene el festival, al margen de subir a cantar una canción y tocar la emoción de una persona.

Siento que tus letras muchas veces son guiños de decir ‘ah bueno mira, hay otros pensando/sintiendo lo mismo que yo’ y creo es muy necesario, sentirse acompañado en los procesos de cambio. ¿Vos lo crees así?

Me parece que cualquier cosa que queramos hacer está buenísimo si lo hacemos en red. Poder tener puntos de apoyo, porque a veces la cosa se trunca, no avanza y uno también se pincha.

Creo que, viene un poco por ahí “yo tengo esto, vos tenés aquello ¿Qué no estamos haciendo que podríamos estar haciendo?”. Justamente me parece que el primer paso es juntarse, el segundo juntarse organizadamente y el tercero ver qué podemos hacer que no estamos haciendo y ni hablar si encima la idea es que sean cosas que te hacen bien a vos y a tu entorno.

Me parece que la organización barrial es imprescindible pero que hay una responsabilidad muy grande en la organización empresarial y en la del Estado, de arriba para abajo. Me parece que tiene que haber un cambio en todos los aspectos, en lo individual, en lo grupal, empresarial y estatal.

Quizás mi pata hoy está más puesta en la parte social y de integración, quizás también por el país, me interesa mucho laburar en ese plan. Como cuando fui a tocar a Mendoza y el Negro – Guillermo Navarro – me llevó a tocar a la penitenciaría, por ejemplo. El arte tiene que entrar en todos sectores.

¿Sentís que hay una comunidad de artistas compartiendo un mensaje común? ¿Te sentís parte de un grupo?

Me siento parte de una época en la que, desde muchos lados se está hablando de cosas similares. Cada uno a su manera, con su estética, con su poética, con su estilo.

¿Qué es eso común de lo que se está hablando?

Me parece que hay un cuestionamiento a las formas, las maneras, la construcción obsoleta de las cosas. Hay un montón de cosas que se hacen de una manera porque se hacían de esa manera y ahora se está cuestionando si esa es la verdadera forma de hacer las cosas.

Como esto de la canción ‘Desaprender‘, es del 2013 y sin embargo ese mensaje llega por todos lados. La idea de ‘barajar y dar de nuevo’, replantearnos la manera en que hacemos las cosas y lo que está estipulado, lo que está permitido y lo que no, lo que es correcto y lo que no. Lo que dejamos pasar durante tantos años y ya no queremos que nos pase más, queremos concientizarnos, defendernos.

 

Hablando de desaprender ¿Tenés identificado cuál fue tu click, o tu cachetazo, de decir ‘ah mira, todo esto que aprendí, voy a tener que desaprenderlo’?

Yo creo que es algo constante, un montón de cosas que te van desestabilizando, hasta que en un momento te tumban y te tenés que volver a parar y te parás con tus propios ojos. Me parece que hay algo de pasar la adolescencia, durante la adolescencia. Una mezcla de todo, la edad, la época, haber terminado el colegio, cuestionar a tus viejos. Empezar a hacer música de verdad, terminar mi primera canción ‘Un beso en la nariz’. Todo en el mismo año, reconozco esa época como una época tremenda.

Yo creo que la música me salvó la vida, le dio un sentido. Me dieron un vehículo, una herramienta, para andar y a través de ese vehículo me relaciono conmigo mismo, con los demás, con mi trabajo y con la sociedad.

Fue como el inicio de hacerme cargo de la música y empezar a darme cuenta que tenía ese lenguaje adentro. Jamás pensé que iba a ser músico, fue como que de golpe me mostraron una ventana y yo me tiré de cabeza y me la gané a fuerza de insistencia y de convicción, no es que tenía todo para hacerlo.

¿Cuál  fue la ventana? ¿Por dónde entraste?

Por la canción, aprendí a escribir mis canciones antes que tocar temas de otros y grabé un primer disco antes de tocar en vivo. Yo necesitaba sacar para afuera. Después me empecé a dar cuenta de que había otra gente que resonaba con lo que yo escribía y ahí empecé a hacer esa red de la que hablábamos al principio. La red es la gente a la que le interesa lo que vos haces, esa es una forma de construir red también. Y a partir de allí fui encontrando amigos, colegas y esa red me sostuvo y hasta ahora me sostiene.

 

Este taller también habla de amigarse con la idea del error, de jugar, como si esto fuera volver a conectarse con eso instintivo que tenemos dentro ¿no?

Hay algo del arte que te permite conectarte con eso, en una clase de teatro podés ser una persona violenta sin consecuencias y eso me parece que está buenísimo porque todos somos violentos, nada más que  está bueno tener dónde depositar esa violencia y no depositarla en los lugares equivocados. Entonces me parece que eso ayuda un montón a encontrar esas vías de escape, necesitamos vías de escape, de comunicación y cuando no las tenemos explotamos.

Amigarse con el error, a nosotros nos educan para no fallar y el error está mal visto, es una falla. El taller un poco lo que busca es reencontrarnos con ese espacio de  juego y de no consecuencia con el error. En el taller creamos cosas y en el camino van pasando un montón de cosas, errores. Muchas veces aparece un error y del error se crea otra cosa más interesante.

Tres discos en diez años, da la sensación de que no te mueve la dinámica de un disco por año para salir de gira. ¿Estás trabajando en un nuevo disco?

Adrián: Para mí el disco es una etapa de mi vida, cada disco marcó una etapa clarísima. Hago el disco cuando tengo ganas de hacerlo, yo quiero construir mi carrera según mis necesidades y no construirme a mí según las necesidades de mi carrera. Lo loco es que, al final de todo, me voy dando cuenta de que mi carrera es lo que yo soy. Si yo quisiera ser otra cosa que no soy a la carrera no le va a servir.

*Actualmente se encuentra trabajando en un EP que planea sacar antes de fin de año.

Fotografías: Irish Suarez, Juana Varela.

 


Mariángeles San Martín escribe para Hojas de Inspiración.

Marian San Martín

Licenciada en Comunicación Social. Enfocada en proyectos con Propósito, con especial atención en la filosofía quiropráctica, los saberes ancestrales y el enfoque integral del Ser. Ha trabajado en producción de cine y televisión, para proyectos de arte, cultura y organización social.

 

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