El desafío de expandir la consciencia económica financiera

Por: Mariana Di Leo

“La economía es como el paisaje de un río y un lago. Aquello que adquirimos, nuestro stock o patrimonio son el lago que deja de fluir, mientras que nuestros ingresos y egresos, el río que alimenta y se va. Si el lago se rebalsa inundará el bosque matando a los árboles, si se vacía, los peces morirán dejando sin reservas, volviendo todo más riesgoso…”

El fragmento describe una forma de enseñanza, pero sobre todo describe a su autor: Heraldo Muñoz, quien busca en cada oración desarrollar, acercar, describir y darle luz a las finanzas. Heraldo, “Lali” para los más cercanos, va desmarañando la complejidad de las ciencias duras, impulsando la sabiduría intuitiva de todos aquellos que acuden a su encuentro, en busca de un manejo más asertivo de sus proyectos.

Máster en Economía, fundador de FENSUS Escuela de Economía Creativa de Mendoza. Asesor en Finanzas, Estrategia y Negocios; Ex Decano en la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Champagnat, actual profesor y conferencista; entrañable seguidor y amigo del impulsor de la Banca Ética, del catalán Joan Melé. “Lali” Muñoz es, al mismo tiempo, dueño de una gran sensibilidad y empatía las cuales le han permitido enfocar en las personas más que en la exactitud de los números y navegar así en la búsqueda profunda del ser de la mano de milenarias prácticas orientales como el Tai Chi y el Kung Fu.

Cuando hablas de economía, te referís a ella como “loconomía”. ¿Qué implica tal concepto?

Heraldo: Hay economía en todo lo que nos rodea. Hay construcción, destrucción, generación, por eso, hablo de la economía de las emociones. La economía es la ciencia que administra lo que es escaso y en la vida hay mucho que no podemos derrochar, tenemos un tiempo finito, una cierta cantidad de recursos, el mundo como un todo tiene un desafío de economía.

Una empresa en sí misma no es solo un transformador de recursos sino también de emociones. La sociedad nos hizo creer que la única manera de lograr el bienestar es por medio de los bienes materiales. Sin embargo, hay una parte del sentir, del experimentar, que todos compartimos, incluso, quienes se enfocan exclusivamente en maximizar sus finanzas.

Se ha apuntado a parametrizar, programar y educarnos en que la mejor versión de una persona o empresa es ser lo más parecido a una máquina. Es un modelo incompatible con un mundo finito en recursos naturales. Estamos comprendiendo que lo que sale de los procesos productivos de nuestras empresas debe unirse en un círculo de deshecho de procesos; que detrás de un comprador hay un empobrecimiento o enriquecimiento; que esa misma persona puede trabajar para mí en un estado de bienestar o frustración.

El desafío actual, impulsado por diversas organizaciones a nivel mundial, es que la economía se acerque a un modelo de funcionamiento más parecido a lo biológico, a un cuerpo humano que a una máquina.

Para la evolución se debe educar en un modelo de negocios diferente, que permita que un empresario pueda ganar dinero en armonía con su proyecto de vida, su vocación, su oficio y sus más profundos valores personales.

Entre los proyectos que han contado con tu participación, como uno de sus principales impulsores, se encuentra Academia Mendoza Impacta (AMI). ¿Cómo nace y cuál es su propósito?

Nació con la vocación de capacitar, empoderar, investigar y asesorar, a personas y empresas, sobre cómo hacer proyectos modernos e innovadores, para el desarrollo de una economía evolucionada.

Se busca una eficiencia integral, desarrollando armonía entre: la salud financiera, el desarrollo humano y el cuidado del entorno.

Esa eficiencia integral requiere un desafío tridimensional, “pensar, hacer y sentir”, necesitando formas evolucionadas de educación.

Para la evolución se debe educar en un modelo de negocios diferente, que permita que un empresario pueda ganar dinero en armonía con su proyecto de vida, su vocación, su oficio y sus más profundos valores personales.

Eso les permitirá a las personas armonizar su desarrollo patrimonial, con su expansión intelectual y su crecimiento espiritual, gozando de salud financiera en sus propósitos trascendentes.

El mayor fracaso de la “antigua economía”, principalmente durante el siglo pasado, fue que muchas personas ganaron mucho dinero, a costa de su propia salud, sus valores y del entorno socio-económico-ambiental. Eso dejó la sensación de que nunca se gana lo suficiente pero, en realidad, nunca fue suficiente para abandonar los propósitos trascendentes. Eso fue un fracaso para la economía, cuyo fin último es “maximizar el bienestar”, y nos demostró que considerar solo el dinero para su desarrollo es deficiente.

El desafío es desprogramar los antiguos conceptos de economía y negocios, para desarrollar una nueva forma basada en la armonía donde, desde una verdadera eficiencia, se logre maximizar el bienestar integral, redefiniendo el sentido del éxito, acorde al nivel de consciencia del ser humano del siglo XXI.

Heraldo Muñoz al aire libre.

 

En muchas ocasiones, decis que las ideas desordenadas son peligrosas porque están cargadas de emociones extremas. ¿Cómo podemos transformar ideas en proyectos trascedentes?

Una idea sin trabajar es como el enamoramiento. Debemos pasar de la “idealización”, donde todo parece perfecto, al “verdadero amor” donde uno acepta considerando todas las cosas buenas y malas que estamos enfrentando.

En el mundo de los negocios pasa algo similar, tenemos que analizar nuestro proyecto o empresa, sin ser negligentes para no echarle la culpa en un futuro a la “mala suerte”. En la mayoría de los casos, esa “mala suerte” es previsible con un análisis previo y estratégico, profundo y científico.

Tampoco podemos caer en un criterio pesimista y miedoso, donde sobrevaloramos las debilidades o situaciones complejas que puedan ocurrir, ya que eso paraliza al emprendedor o empresario, desaprovechando negocios y potenciales oportunidades.

El desafío que tenemos es transformar la IDEA en estrategia, realizando un análisis que permita pasar de su carácter volátil e inestable, a un sólido negocio que potencie la mejor versión de nosotros y de nuestra empresa.

Como decía Eduardo Galeano: “Los miedos tienden a paralizarnos y las utopías nos hacen caminar para querer llegar a ellas”. Puede ser tan malo quedar paralizados por los miedos y enojos, como pretender de manera obsesiva que nuestros sueños y utopías se cumplan tal como las imaginamos”.

No tengo que forzar al otro para que tenga mi mirada, hay gente que está muy cómoda en su forma de consumo. Que cada uno encuentre su lugar es parte de la evolución de la conciencia.

Hay una sobrestimación de la persona como consumidor. ¿Cómo te parece que deberíamos cambiar nuestra relación personal y colectiva con el consumo?

Podríamos preguntarnos qué tan cómodo se siente cada uno con su forma de consumo y comenzar a reprogramarnos a favor de nuestro bienestar, desarrollando cierto grado de sensibilidad. Incluso, pienso que no todos tienen que virar hacia el mismo lado. La pregunta es ¿en mi sistema actual de consumo me siento en armonía?

Para mí la conciencia es como un dogma y nos permite enjuiciar moralmente los actos, un ejemplo sería: no hay que consumir papel porque se degradan los bosques. Sin embargo, podemos distinguir a la consciencia con “s” como una capacidad que surge de experimentar en nosotros mismos: ¿me importan los bosques?, ¿qué siento al respecto?

No tengo que forzar al otro para que tenga mi mirada, hay gente que está muy cómoda en su forma de consumo. Que cada uno encuentre su lugar es parte de la evolución de la conciencia.

Heraldo Muñoz en su oficina, leyendo papeles.

 

Hablas de expandir la conciencia económica, ¿a qué haces referencia?

Como parte de nuestra evolución, estamos frente a la oportunidad de expandir nuestra consciencia económica financiera y dejar de luchar contra el miedo a la escasez de recursos, que nos dificulta desarrollar una visión de desarrollo y generación del valor. Para lograrlo, debemos superar los planos más básicos, limitados al TENEMOS, y pasar a planos superiores del SER y del SOMOS.

Ese desafío requiere de una expansión de la consciencia económica, cuyo primer paso es salir de un estado mecánico e instintivo, para conectar con nuestra humanidad, y luego conectar con el sistema nosotros, como una red de seres humanos donde nos interrelacionamos económicamente.

¿Cómo motivarnos en esta mirada introspectiva cuando en varios ámbitos prima el individualismo, el egoísmo y la crisis entendida de manera negativa?

Lo que hoy llamamos crisis es el funcionamiento bajo un programa que está obsoleto: el maximizar riqueza, beneficios, PBI a costa de deteriorar aspectos de nuestra vida, de que otros se empobrezcan, de descuidar el medio ambiente, las relaciones con el entorno y la cadena de valor.

Durante mucho tiempo prevaleció la fantasía del control: mientras más tengo más controlo. Hoy estoy entendiendo que soy parte de mi economía desde muchos planos no solo desde el material, a través de los cuales me puedo desarrollar integralmente.

Por ejemplo, experimentar mi actividad como una vocación, en la cual no deja de ser importante ganar plata como parte de un todo, pero donde toma mayor relevancia el “yo soy” en lugar del “yo tengo”.

Fotografías: Gentileza Fensus / Portada: Christine Roy (Unsplash). 

 


Mariana Di Leo

Licenciada en comunicación y locutora nacional. Conductora y Productora de “Como Pez en el Agua” programa radial enfocado en el Bienestar en FM Montecristo. Realiza proyectos de comunicación basados en temas de sustentabilidad y desarrollo personal.

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