Esteban Romero: Principios para una educación digital

Por: Mauricio Manini

 

La pantalla estaba iluminada.
–La lección de aritmética de hoy –habló el maestro robot– se refiere a la suma de quebrados propios. Por favor, inserta la tarea de ayer en la ranura adecuada.
Margie obedeció, con un suspiro. Pensaba en las viejas escuelas que había cuando el abuelo del abuelo era un chiquillo. Asistían todos los chicos del vecindario, se reían y gritaban en el patio, se sentaban juntos en el aula, regresaban a casa juntos. Y los maestros eran personas… Los niños debían de adorar la escuela en los viejos tiempos.

Adaptación del cuento Cuánto se divertían de Isaac Asimov

 

Durante junio y julio de 2020 tuve la oportunidad de colaborar con proyectos de innovación del Medialab UGR, el Laboratorio de Investigación en Cultura y Sociedad Digital de la Universidad de Granada. En ese contexto conocí a su fundador,  Esteban Romero Frías, Doctor en Contabilidad y experto en aprendizaje, innovación y estrategias digitales. 

Este profesor, investigador e innovador participa activamente de diversas iniciativas, relacionadas con el aprendizaje, las tecnologías y la ciudadanía, entre las que se cuentan: Facultad CeroLabINGranadaLaboratorio 717 de Participación e Innovación Democrática de Andalucía y la Red Knowmetrics de Ciencias Sociales y Humanidades Digitales.

A través de estas iniciativas y en numerosos espacios de discusión analiza los procesos de digitalización y su potencial. Además propicia conversaciones entre profesores y alumnos, para generar comunidades de aprendizaje, especialmente en tiempos de pandemia. Romero tiene una mirada optimista sobre el salto a la virtualidad por su rapidez y adaptación, pero reconoce las brechas que aún deben sortearse para no dejar tantos niños atrás.  En esta entrevista con Hojas de Inspiración, nos muestra su perfil visionario: identifica los ocho principios que debe tener un aprendizaje digital, resalta el diálogo fluido con el pensamiento latinoamericano y destaca la importancia de una academia al servicio del mundo.

Esteban Romero dando una conferencia online.

Mauricio Manini: ¿Cómo llegaste a fundar Medialab UGR y cuál es la razón de ser de este laboratorio?

Esteban Romero: Cuando inicié mi tesis doctoral, allá por 2007, la Web 2.0 estaba en ebullición y yo hice la apuesta de aplicar metodologías digitales al ámbito empresarial. Con el objeto de promover una comunidad de investigadores y docentes interesados en internet, promoví un laboratorio colaborativo en Ciencias Sociales y Humanidades Digitales, Grin-UGR. Tras años de consolidación de este espacio, surgió la posibilidad de crear en 2015 Medialab UGR, como parte de la estructura institucional de la Universidad, de esta forma se generó un lugar único para la innovación y la exploración social del impacto de la cultura digital.  

La primera razón de ser es tener un espacio que genere innovación y participación dentro de la Universidad y que proponga soluciones a problemas o retos que van surgiendo. También procura ser un espacio de interrelación con la sociedad: nuestros proyectos tienen un impacto social, no están hechos hacia adentro de la universidad, sino que nuestra visión es global.

Si hace un año alguien nos decía que, en un fin de semana, asignaturas que siempre se dieron en persona iban a darse por medios digitales sería difícil de creer.

La educación debió readaptarse durante la pandemia, ¿qué se hizo bien durante este gran desafío?

Aun con todas las críticas que se pueden hacer, me adhiero a cierto consenso de que la traslación del modelo educativo presencial al digital ha sido un éxito. Si hace un año alguien nos decía que, en un fin de semana, asignaturas que siempre se dieron en persona iban a darse por medios digitales sería difícil de creer. Ha significado un gran esfuerzo del profesorado y el estudiantado.

Creo que ha sido fundamental el hecho de que las universidades dispusieran ya de potentes sistemas digitales. Lo anterior demuestra que antes se habían dado pasos importantes y se contaba con recursos para realizarlos. Muchas veces a la universidad se la considera como un espacio cerrado, y sin embargo hemos podido hacer cambios muy profundos en poco tiempo. Esto nos debe de servir para empoderarnos: si ya hemos sido capaces de afrontar este reto, podemos afrontar otros retos más a medio y largo plazo que son inaplazables.

 

En cuanto a los aspectos negativos, ¿qué queda por mejorar?

Creo que hemos reaccionado rápido y bien en el momento crítico, pero no hemos realizado un pensamiento estratégico a largo plazo para preparar un próximo curso con grandes incertidumbres. Ante este panorama proponemos Facultad Cero, una iniciativa nacida en el Medialab de la Universidad de Granada, que busca que el profesorado y el estudiantado puedan conversar sobre sus experiencias en este tiempo y generar aprendizajes con un enfoque de abajo hacia arriba. Así mismo, busca crear un espacio conjunto entre diversas universidades iberoamericanas para pensar de forma conjunta. 

Otro aspecto negativo es que principalmente se ha replicado lo físico en lo virtual, y la virtualidad requiere otras formas de compartir el conocimiento y evaluar. Tenemos que plantear una transformación más decidida, no un mero traslado sino más bien una adaptación.

La evaluación, por su parte, es un ámbito donde más problemas se han generado, en buena medida porque hemos querido replicar formas de evaluar y controlar como hacíamos en el aula. Esto ha suscitado desafíos de privacidad y conectividad, entre otros. 

Aula vacía en la Universidad de Granada.

 

Cuando las diferencias económicas pesan, ¿cuál es el camino para no dejar a nadie atrás?

Brechas siempre han existido, no sólo tecnológicas sino sociales, y ellas condicionan un uso eficaz de la tecnología y un aprendizaje significativo. 

¿Cómo paliar la brecha tecnológica? En primer lugar, se debe demandar a la administración una mayor inversión pública; por ejemplo, ampliando las zonas conectividad (no precisamente fibra óptica, sino por ejemplo 4G). Desde la institución educativa, una flexibilidad sería permitir que las clases puedan ser grabadas, de modo que el estudiantado pueda seguirlas cuando pueda. 

Además, se debe intentar que las clases generen espacios de apoyo entre los propios estudiantes. Los propios pares pueden reconocer estas dificultades y acompañar a sus compañeros en dificultad. Las redes de solidaridad son una forma de innovación social.

Para que una pedagogía sea satisfactoria y no sea una mera traslación debemos poder aprovechar lo cooperativo, como ocurrió con Wikipedia y el aporte de miles de usuarios.

 

La tecnología no es todo

Además de los dispositivos electrónicos, ¿qué habilidades deberían adquirir el alumnado y el profesorado para una educación digital?

Próximamente publicaré junto con un colega un libro donde abordamos los principios clave para una pedagogía digital. Hay ocho principios que debería incluir el nuevo sistema de aprendizaje digital: Cooperativo, Abierto, Disrupción, Experiencial, Personalizado, Público, Experimental y Continuidad. Profundizo un poco más sobre ellos.

Para que una pedagogía sea satisfactoria y no sea una mera traslación debemos poder aprovechar lo cooperativo, como ocurrió con Wikipedia y el aporte de miles de usuarios. Además, fomentar lo abierto, por ejemplo, generando recursos con licencia abierta como puede ser subir una clase a la web y dejarla disponible para quien quiera verla, reutilizarla o remezclarla.

La disrupción y lo experiencial pueden ser complicados en lo digital, pero cuando se logra por ejemplo con la “gamificación” (aplicar juegos en el entorno educativo) genera una experiencia que el alumnado recordará. Lo personalizado está asociado con generar una oferta adecuada para la persona que esté del otro lado de la pantalla, generando alternativas frente a un modelo único para todos. 

El enfoque público se relaciona con lo abierto, al permitir que nuestra propia institución se conecte con el mundo exterior abriendo clases para aprovechar el potencial de internet. Debemos asumir riesgos siendo más experimentales y trabajando con metodologías que sistematizan este proceso, con creatividad y cooperación. Un ejemplo es el design thinking. Y finalmente, la continuidad consiste en vincular las enseñanzas presenciales y las digitales, que una continúe con la otra. Lo anterior permitirá huir de las fracturas artificiales entre un supuesto mundo real y otro virtual.

Nena sentada frente a una computadora.

 

¿Las redes sociales contribuyen a la educación digital o generan distracción? 

Mi visión es que las redes las usamos todos. Es cierto, en ocasiones no somos capaces de medir el tiempo que nos consumen, pero no se pueden derivar únicamente efectos negativos en su aplicación a la educación.

Han tenido un papel de cohesión social fundamental en estos meses, al tiempo que llevan años permitiendo realizar una apertura de las clases al mundo exterior. Es preciso formar en los diversos usos que se les pueden dar. 

Considero que si somos usuarios activos podemos tener la creatividad suficiente para aprovecharlas en el ámbito educativo. Por ejemplo, las redes han servido en el caso de proyectos como Descuadrando, una enciclopedia abierta de temas de empresa similar a Wikipedia, con la cual empezamos a experimentar hace más de diez  años. 

Igualmente, desde enfoques como los Entornos Personales de Aprendizaje creo que somos capaces de generar sentido a su papel formativo y profesional.

 

De ambos lados del “Charco” 

¿Qué relación tiene el Medialab UGR con organizaciones de América Latina? 

América Latina es un espacio prioritario para nosotros, pues es muy potente en innovación. Esto se refleja en los últimos dos proyectos Facultad Cero y UnInPública, centrados en la innovación pública a través de las universidades. Además de tener relaciones personales e institucionales fluidas con diversos centros latinoamericanos, formamos parte de la Red de Laboratorios Ciudadanos de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) 

Creo que desde España tenemos que aprender de su experiencia como laboratorios y de la incidencia del ámbito académico hacia lo público. En América Latina se han generado soluciones de desarrollo comunitario y transformación social que van adelante en muchos casos de los de Europa. Tienen referencias que son de primer nivel e iniciativas de las que aprendemos mucho. 

La forma de plantear las iniciativas depende mucho de cada institución, pero hay coincidencias en tener una mirada holística (transdisciplinar), el aprendizaje-servicio y la generación de una investigación que, además de publicar artículos de alto impacto en revistas científicas, permita resolver problemas del entorno más próximo.

 

¿Qué problemas y qué desafíos en común encuentran dentro de Iberoamérica?

Hay varias problemáticas, pero de los puntos en común diría fundamentalmente la innovación social y la pública. La pregunta de qué se puede hacer desde las universidades para transformar aún más nuestro entorno y afrontar los retos comunes de la Agenda 2030. Hay un interés común en sistematizar cómo las universidades pueden generar impacto en el entorno. 

En UnInPública se suscitó un importante debate sobre el papel de la innovación pública desde las universidades y su impacto transformador en la investigación, en la docencia y en la gestión. La forma de plantear las iniciativas depende mucho de cada institución, pero hay coincidencias en tener una mirada holística (transdisciplinar), el aprendizaje-servicio y la generación una investigación que, además de publicar artículos de alto impacto en revistas científicas, permita resolver problemas del entorno más próximo. 

Para finalizar, en el ámbito personal ¿dónde encuentras inspiración?

Me gusta mucho la lectura, para mí siempre ha sido fuente de inspiración. También me inspira la gente a la que sigo en diversas redes. Creo que es importante rodearse de personas con grandes ideas y con capacidad para llevarlas a cabo. Aprendes de ellas y aportas a la conversación común desde un punto de vista cooperativo. En Twitter sigo personas valiosas para mi trabajo. Forman parte de mi red de aprendizaje y constituyen un capital relacional importante.

 

Fotos: Portada y Foto 1, cortesía del entrevistado. Foto 2, Ivan Aleksic, y Foto 3, Annie Spratt tomadas de Unsplash.

 


Mauricio Manini Williams

Comunicador Social. Ha escrito para medios como Diario Los Andes (Argentina) y Canal UGR (España). Es Maestrando en Nuevos Medios Interactivos y Periodismo Multimedia. Docente y capacitador, ha acompañado el proceso de las charlas TEDxPaseoAlameda. Su página es: www.mauriciomanini.com

 

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