Innovación educativa: Creatividad + Estrategia

Por: Ana María Ocampo
La creatividad pedagógica alrededor de la enseñanza y el aprendizaje en la educación universitaria es el foco de atención del Centro para el Aprendizaje, la Enseñanza y la Evaluación (CAE+E), perteneciente a la Pontificia Universidad de Bogotá (Colombia). En este espacio, creado hace cuatro años, los profesores “aprenden” de manera cooperativa a innovar en la “enseñanza”, para ir más allá de los tecnicismos didácticos que lastiman la imaginación de maestros y estudiantes.

Su Director es el destacado profesor Jaime Parra. Este educador matemático, con estudios de Maestría y Doctorado en educación y cognición, ha sido profesor e investigador en educación básica y universitaria. Sus intereses investigativos más recientes se centran en las relaciones entre pobreza, aprendizaje y educación.

Su experiencia investigativa, docente y directiva se enfoca en el CAE+E. Un lugar donde las ideas, las innovaciones y los aprendizajes se convierten en capital social intelectual al servicio de una mejor educación en el país y en busca de mejores mundos, “para todos o por lo menos para la mayoría”.

Ana María Ocampo: ¿Para qué promover la innovación educativa?

Jaime Parra: Las transformaciones educativas son el resultado de la suma de ideas novedosas (creatividad) más buenas estrategias. No es suficiente el idealismo o una pragmática sin sentido. Las ideas pedagógicas atrevidas se pegan a grandes esfuerzos en la gestión y la ejecución: conceptos nuevos sumandos a prácticas distintas, en vías del bienestar social y la calidad educativa. El siglo XXI trae consigo buenas promesas (por ejemplo, superar la pobreza y la violencia), pero también una serie de posibles fatalidades (tecnologías avasalladoras con el ser humano, desastres ecológicos, poderes políticos inusitados, etc.). La consecución de lo deseable y el quite a la fatalidad exigen innovación, especialmente, en educación. Innovación es creatividad más estrategia al servicio del ser humano y del mundo.

Jaime Parra sentado en un parque, sosteniendo libros.

¿Cuál es el propósito del CAE+E?

El Centro se propone favorecer el logro de excelentes “aprendizajes estudiantiles”: criticar, imaginar, tolerar, pensar con corrección y bondad, entre otras. Es decir, lo anterior, mediante la promoción de una “enseñanza innovadora”, fundamentada en la relación profesor-alumno. Adicionalmente, también promueve la acción de la evaluación como valoración (assesment, en inglés), ir más allá de la calificación: observar con honesta preocupación si estamos consiguiendo lo que nos hemos propuesto en términos de aprendizaje y enseñanza.

Creo que el gran reto del Centro es cómo hacer para que la universidad como organización, el currículo como sistema de conocimiento y la enseñanza como labor profesional sean pertinentes para los ciudadanos de este siglo. ¿Cómo hacer el mejor diálogo didáctico entre dos generaciones diferentes: la de los enseñantes y la de los aprendices?

Nuestra apuesta es la consolidación de redes de profesores que se forman entre sí conversando y son capaces de crear nuevos recursos culturales análogos y digitales en función del aprendizaje.

Una de las líneas de acción del Centro se refiere a la formación docente. ¿Qué acciones se llevan a cabo en este ámbito?

Tradicionalmente, la enseñanza se fundamenta en una oralidad directiva centrada en el profesor. Se ha avanzado hasta una conversación intergeneracional donde aparece la voz del estudiante, pero todavía nos falta avanzar en el diseño y uso de recursos culturales análogos o digitales en función del aprendizaje. Si miramos el panorama actual, los estudiantes están ligados a lo audiovisual (YouTube, Netflix, Amazon) y a las redes rápidas que conectan y dan una sensación aparente de conversación (WhatsApp, Facebook). Estos artefactos culturales capturan a los jóvenes, pero todavía no hemos podido hacer que las instituciones educativas y los docentes atraigan lo suficiente a los estudiantes al aprendizaje y al conocimiento. El mercado del entretenimiento arrastra likes (me gusta), pero no siempre educa.

En el Centro, buscamos que los profesores se acerquen a temas pedagógicos actuales y de aplicación práctica universitaria, pero lo más importante no es realizarlo desde la instrucción. Nuestra apuesta es la consolidación de redes de profesores que se forman entre sí conversando y son capaces de crear nuevos recursos culturales análogos y digitales en función del aprendizaje. Hay que competir con un consumo digital que promueve el entretenimiento vano y el contacto sin comunicación, pero no lo educativo.

Cae + E Innovación Educativa

Otro escenario del Centro es la innovación educativa. ¿Qué temas y acciones se llevan a cabo en este sentido?

La innovación educativa se puede ver reflejada en tres acciones: la primera, cambiar las rutinas de clase para superar el tedio laboral; la segunda, crear modos diferentes de enseñar en función de los aprendices, y, por último, la más importante para nuestro tiempo, romper con los esquemas pedagógicos autoritarios o elitistas para crear formas democráticas de aprendizaje. Es decir, disminuir las brechas de conocimiento entre unos y otros aprendices, que nos importen todos y no solo aquellos que se acercan a nuestros ideales. Las dos primeras formas de innovación pueden suceder en la soledad del salón de clase o del sí mismo: superar rutinas y enseñar de otra manera. La última, la democratización pedagógica del conocimiento, exige cooperación: la innovación se hace viva cuando se convierte en red de pedagogos, se disemina, se adopta, y contribuye a una mejor vida educativa de un país o región. La innovación educativa no es un acto de vanidad creativa individual, es una red de ideas y personas en movimiento, en busca de mejores mundos, para todos o por lo menos para la mayoría.

En el Centro, un gran reto es lograr que eso que pasa extraño y bueno en un aula para algunos aprendices, le pueda pasar a muchos. Los problemas pedagógicos y los hallazgos deben ser colectivizados por los maestros en función de los aprendices. Las innovaciones se hacen valiosas porque se convierten en redes, en riqueza social o institucional.

Adicionalmente, las innovaciones no solo pasan cerca sino que también pasan lejos. Cuando tenemos acceso a innovaciones de otras regiones o países podemos vivir experiencias novedosas, aunque para los profesores de allí, de ese entorno lejano, ya son habitualidad. Lo común para algunos puede ser novedad para otros. Por ello, la necesidad de redes amplias que se muevan en la interculturalidad.

La innovación además de ser creatividad más estrategia, también es novedad más calidad.

¿De qué manera se puede saber si lo que se está haciendo o implementando tiene efectos positivos?

En el Centro otra gran línea de acción es el monitoreo, la evaluación y la asesoría pedagógica. Se realiza un seguimiento a la enseñanza y al aprendizaje, indagando de manera permanente las consecuciones o dificultades en la labor de enseñar y en el ejercicio de aprender. Pero no en un enfoque de rendición de cuentas o calificación. Lo que nos interesa es obtener la información de manera oportuna y hacer una devolución pedagógica de ella para emprender una acción curricular o didáctica de mejora. El gran desafío, en función del monitoreo educativo, es utilizar el conocimiento y técnicas que emanan de la Inteligencia Artificial en la gestión de datos. Convertir el dato en información y ésta en conocimiento educativo que se distribuye socialmente para orientar la toma de decisiones en los gobiernos institucionales. No se pueden tomar decisiones tanteando intuitivamente lo que es adecuado para un estudiante.

El monitoreo no es solo una estrategia de evaluación, sino también un mecanismo de toma de decisiones y de construcción de capital social.

¿Lo anterior tiene una relación directa con la calidad educativa?

Por supuesto. Uno de los temas más interesantes es si la innovación genera valor, bienestar y riqueza, no solo si produce novedad. ¿Cómo poder evidenciarlo?, ¿cómo se relaciona innovación y calidad educativa? La innovación además de ser creatividad más estrategia, también es novedad más calidad. Sin embargo, la vía hacia la calidad no es solo medición cuantitativa más comparación; En innovación, el camino hacia la calidad también es riesgo y error.

Creo que no hay que olvidar un hecho simple: hay cosas que se ven en completitud y otras que se esconden y requieren astucia conceptual, y no solo orden metodológico, para encontrarlas. En otras palabras, una innovación puede no funcionar, sus errores y fallas pueden informar lo que hay que evitar. ¡Qué bueno! Algunas veces también hay que celebrar el descubrir lo que no se debe hacer, aunque no tengas total certeza de qué sí hacer.

Es decir, las mediciones directas de impacto que prueban el valor de la innovación (por ejemplo, las patentes) son maravillosas, pero a veces opacan el valor de los procesos. No se patentan errores, fallas o aprendizajes de qué no hacer, pero en innovación esto es fundamental. De pronto hay que constituir la red de innovadores pedagógicos fallidos.

Los estudiantes viven una constante tensión entre lo que sueñan como futuro y lo que se vive en el salón de clase.

Hablemos de la perspectiva de los estudiantes, ¿cómo ven y viven estos procesos?

La innovación educativa se reconoce en su calidad, muchas veces, por los efectos que tienen en el aprendizaje de los estudiantes. Y un buen número de estudiantes, especialmente en la Universidad, logran valorar si su aprendizaje se ha logrado como efecto de la enseñanza o no. En este sentido, el pensamiento crítico y reflexivo de los aprendices, que los lleva a juzgar los efectos de la enseñanza y presionar por una didáctica de mayor valor, puede ser el origen de la innovación. Los estudiantes exigen que la enseñanza cambie y presionan por el surgimiento de innovaciones.

Los estudiantes viven una constante tensión entre lo que sueñan como futuro y lo que se vive en el salón de clase. Esa tensión muchas veces los hace escépticos o indiferentes a la enseñanza o, en otras ocasiones, en el mejor de los casos, se vuelven críticos con respecto a los sistemas educativos. Reclaman innovación.

¿Cómo contribuye la innovación educativa en el desarrollo de las habilidades de los estudiantes para el siglo XXI?

Esta pregunta se puede abordar desde dos miradas: una, con respecto a las habilidades que pueden ser desarrolladas en los estudiantes y requieren nuevas formas de enseñanza, y otra, desde la necesidad de desarrollar competencias en los estudiantes para la innovación. Sobre la primera, se ha dicho habitualmente que se requieren habilidades: interpersonales (trabajo en equipo, responsabilidad cívica, capacidad de negociación, etc.), intrapersonales (perseverancia, integridad, autorregulación, etc.) y cognitivas (pensamiento crítico, metacognición, solución de problemas, etc.). Sin embargo, se ha visto que las formas tradicionales de diseño curricular o de hacer enseñanza no son funcionales para el desarrollo de estas habilidades. Se requiere innovar en el currículo y la didáctica, para contribuir a la consecución de estas grandes pretensiones.

La mayor característica de esas innovaciones educativas que contribuyen a la consecución de las habilidades para el siglo XXI es convertir estos fines en modos de vivir las relaciones pedagógicas en el aula ¿Cómo hacer que la capacidad de pensar críticamente sea una condición para vivir la experiencia educativa entre profesores y estudiantes?

¿Cómo hacer que los profesores sean críticos a los tipos de educación y a los problemas culturales de su entorno social? ¿Cómo hacer que los estudiantes no aprendan muy bien las malas enseñanzas? Las habilidades no son solo un fin para el futuro, sino un modo de vivir la experiencia educativa. Son medio y fin ¿Cómo crear metodologías de enseñanza que en sí mismas sean críticas, que fomenten las experiencias de trabajo en equipo y exijan perseverancia y tolerancia en los estudiantes?

¿Cuáles son las habilidades del innovador y del emprendedor que se deberían desarrollar en los estudiantes?

Creo que hay básicamente tres. La primera está ligada con algo que se conoce como “pensamiento predictivo, conjetural o hipotético” y que es la capacidad que tenemos de imaginar soluciones a problemas posibles. La segunda cualidad es más de carácter operativo. No basta la imaginación, también hay que planificar y gestionar; es decir, desarrollar un pensamiento estratégico. Y, hay una tercera, que es la base de muchas otras habilidades cognitivas y sociales, y es definida como la tolerancia intelectual y social.

Actualmente trabajan desde la Universidad, pero ¿el impacto de estos análisis y estudios puede extenderse a otros espacios?

El Centro tiene apenas cuatro años y poco a poco hemos ido avanzando por diferentes fases de desarrollo de esta unidad. Creo que en este momento estamos en la etapa de proyección hacia un mundo más amplio: los logros y dificultades en el Centro se deben compartir en una comunidad mayor. Debemos seguir, enunciándolo metafóricamente, “enredándonos” (estar en redes y algunas veces estar confusos). Debemos compartir las nuevas ideas y prácticas pedagógicas, para evitar colectivamente caer en las rutinas de lo burocrático o de lo funcional “exitoso”.

Este artículo es el resultado de una alianza comunicativa entre la Revista Javeriana y Hojas de Inspiración.

Fotografías: Portada: Alex Iby / Jaime y CAE+E: Cortesía de Revista Javeriana.

 


Ana María Campo

Ana María Ocampo

Comunicadora social y periodista de la ciudad de Bogotá. Actualmente es editora de la Revista Javeriana y, también, escribe para revistas especializadas en bienestar, talento humano y estilo de vida. Se está formando para aplicar herramientas de construcción de paz desde la cotidianidad, y en metodologías espirituales para la sana convivencia.

 

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