La madurez de la conciencia, néctar del impacto

La conciencia es como el néctar, lo más genuino, puro y esencial que debe sostener una acción basada en una nueva manera de ser y hacer en el mundo, que integre mente, corazón y manos, como un todo intelectual, emocional y en acción. Este cambio de paradigma requiere del fortalecimiento constante de esta conciencia, alineada con el propósito, generando un liderazgo que fomente la coexistencia de múltiples realidades en colaboración, como las abejas de un enjambre humano, en la gran colmena planetaria.

Por: Mariana Di Leo

A las abejas hay que cuidarlas, valorarlas y acompañarlas. Quien desafía el statu quo se anima a emprender el cambio buscando maneras y respuestas innovadoras basadas en esta conciencia y, muchas veces, siente que camina solo en el desierto.

Los seres humanos somos parte de la naturaleza, y así como en la naturaleza existe un equilibrio maravilloso que mantiene los ciclos vitales en perfecta armonía, las personas tenemos el desafío de recuperar procesos más de tipo orgánico que mecánico, reproduciendo en nuestras acciones y relaciones, esa sabiduría que tenemos dentro y que nos rodea, para que prevalezca el bienestar por sobre todo lo que podamos generar.

Así es como, hace algunos años, reconociendo el rol esencial y honrando la organización y laboriosidad de las abejas, nace Njambre, un grupo de empresas que trabaja en la innovación social como herramienta para el cambio sistémico. Que promueve la experiencia de emprender, armar modelos de negocio, incubar emprendimientos en distintas etapas de desarrollo y entrenar equipos con talento para generar impacto.

Alejandro Gianella, coordinador de Njambre en Mendoza, nos acompaña en la comprensión de esta Organización para conocerla desde la profundidad de su propósito.

Mariana: A menudo oímos hablar de innovación, ¿podrías ayudarnos a comprender más profundamente este concepto asociándolo al impacto social y ambiental?

Alejandro: La innovación es una forma de crear y hacer aprovechando las herramientas conocidas que tenemos al alcance, reacomodándolas de una manera diferente. Desde la innovación social se busca salir del carácter rígido y parcial de un modelo que ocasiona carencias en el equilibrio de la sociedad entera. Estos cambios generan repercusiones tales como, que el mercado no responde de manera inmediata, que hay resistencia al cambio, que los actores reguladores están acostumbrados a la inercia habitual, por lo cual, las propuestas innovadoras requieren de un proceso de entendimiento por parte del otro. Por esto y por los diversos desafíos que van apareciendo en el camino, sostener este tipo de empresas y negocios concebidos para impactar positivamente es una tarea compleja y dinámica.

¿Cómo se vincula Njambre con este contexto que describís?

Un emprendimiento de impacto es aquel que pone a prueba una teoría de cambio, quiere solucionar un problema y, de una manera innovadora, busca generar condiciones que ayuden a mitigar esa problemática.

Desde Njambre se ha desarrollado know how y experiencia para emprender e incubar empresas de impacto vinculando a los diversos sistemas público y privado, visibilizando oportunidades en personas, organizaciones o recursos que típicamente no son mirados, poniendo la mirada en lo que no se ve como oportunidad, para hacerlo visible.

Personas conversando en Campus Olegario de Mendoza.

¿Bajo qué motivación nace el programa MIEL de Njambre, qué meta se proponen?

MIEL es un programa desde el cual se busca generar condiciones para empresas y emprendimientos que ya están enfrentando desafíos reales, que están alentando un impacto y se proponen escalar.

Buscamos acompañar a equipos de emprendedores que llevan adelante negocios sociales y ambientales en la comunidad, que necesitan profesionalizar la gestión de su emprendimiento, desarrollar liderazgo y talento para generar transformaciones profundas.

El programa está concebido para potenciar a estas empresas a través de instancias de trabajo presenciales, espacios de encuentro y capacitaciones virtuales, valorando la experiencia de los participantes, y trabajando sobre sus desafíos concretos.

La meta del programa es fortalecer el emprendimiento social y ambiental de nuestro país para que continúe creciendo y aportando a consolidar la competitividad de la economía y la sociedad. Esta primera edición, se llevará a cabo en Buenos Aires, Córdoba y Mendoza.

¿Cuál es la connotación de la madurez en un emprendimiento de impacto?, ¿Cómo se alcanza? 

Generalmente, se piensa en términos de madurez de una empresa en cuanto a lo tangible. Sin embargo, hay un nivel profundo de madurez que tiene que ver con la comprensión más acabada de lo que se está haciendo, desde dónde y para qué. Ser consciente de ese yo profundo es fundamental para sostener los principios fundantes cuando estos se ponen en juego frente a cualquier tipo de desafíos.

Por esto, buscamos que los participantes del programa adquieran las habilidades necesarias para que, a través de los negocios, mejore la calidad de vida de las personas y se generen cambios profundos en la sociedad y el medio ambiente.

A diferencia de los emprendimientos que recién se inician, ¿cómo son las propuestas de acompañamiento para los emprendimientos que están más avanzados en sus procesos?

No hay oferta para quienes ya están enfrentando desafíos reales de llevar adelante y generan transformaciones concretas y con escala. Mientras que al emprendedor inicial le preocupa si su idea va a servir o no, el emprendedor en un estadio más avanzado se pregunta a quién más puede impactar con su acción, lo cual implica mejorar la propuesta de valor. Ahí es donde Njambre tiene el propósito de ganar profundidad.

Desde el nuevo paradigma de la innovación social hay que convivir, generar un lenguaje común por sobre los lenguajes particulares, articular intereses de cada sector, comprender que no es lo mismo trabajar para vender cosas, que trabajar para resolver problemáticas que nos afectan a todos.

Fomentan el diseño de modelos en donde el impacto sea concebido como un activo real del negocio. ¿Cómo explicarías esta relación?

Promovemos ver oportunidades en personas, organizaciones o recursos que típicamente no son mirados. Desde un punto de vista externo, el impacto es un activo porque tanto inversores como consumidores están ponderando y buscan relacionarse con empresas de productos y servicios que tengan impacto positivo. Hoy, por ejemplo, las empresas que cotizan en Bolsa son mejor calificadas, de acuerdo al riesgo, si están relacionadas al desarrollo sostenible. Es un movimiento que va adquiriendo cada vez más gravedad. Por otro lado, el impacto se convierte en un activo puertas adentro cuando las decisiones dejan de ser tomadas exclusivamente sobre aquello que es o no rentable y comienzan a ser sostenidas por otros valores incluso, al público interno, le es más afín vincularse con una organización cuyo motor de decisión está basado en otros principios.

Joven dando una conferencia en Campus Olegario.

Desde Njambre promueven que, “desde la colaboración nace lo nuevo, lo transformador” ¿cómo se ancla este pensamiento en la relación entre el Estado, las empresas, las instituciones, en el trabajo en equipo, en general?

Estamos acostumbrados a que la empresa responda a lo privado, el Estado a lo público y las fundaciones a los problemas sociales. Desde el nuevo paradigma de la innovación social hay que convivir, generar un lenguaje común por sobre los lenguajes particulares, articular intereses de cada sector, comprender que no es lo mismo trabajar para vender cosas, que trabajar para resolver problemáticas que nos afectan a todos.

Cuando los intereses entre los actores son iguales no hay mucho por crear; cuando son opuestos, es difícil crear; pero cuando son diferentes existe la posibilidad de articularlos para crear un mayor valor, y en esto radica la oportunidad de coexistir.

Humberto Maturana, biólogo y filósofo chileno, habla de “la importancia de reconocer al otro como un legítimo otro”. Culturalmente estamos acostumbrados a clasificar lo diferente como mejor o peor que lo propio, parte de un patrón de estilo patriarcal donde una única verdad anula al resto, favoreciendo la competencia. Terminamos compitiendo por conocimiento, por el mercado, porque algunos se erijan como emisores dejando al resto relegados a meros receptores.

En la lógica de la competencia, la versión más madura y equitativa es la transacción ganar-ganar, sin embargo, estamos descubriendo que existe un modelo que lo supera, que pone en valor la convivencia por sobre la verdad y que está basado en la colaboración. Trasladado al mundo de los negocios, esto requiere de una mirada flexible, de desarrollar empatía para entender realidades diversas, de promover espacios de conversación. Es en el terreno de la colaboración en donde, desde una única verdad, podemos trascender a la coexistencia de múltiples verdades.

Se requiere un liderazgo que promueva la pluralidad de miradas sobre una idea, propuesta o verdad, que fomente la articulación de intereses, la comprensión y el diálogo, que abra espacios y que influencie en la búsqueda de la coherencia entre el ser, el pensar, el sentir y el hacer.

¡Un mundo donde varios mundos puedan encajar! ¿Cómo abordan el trabajo colaborativo en el programa MIEL?

Proponemos hacerlo creando una comunidad de talentos que hoy están cambiando las reglas del juego, a los que les está pasando lo mismo, que tienen desafíos similares, compartiendo un espacio de confianza, de conocimiento con otros, donde poder avanzar sobre sus dudas y miedos. Proponemos trabajar en equipo y en aprendizaje entre pares. La dinámica de trabajo junto a una empresa par es la que permite tener a alguien en quien puedas mirarte, que tiene la capacidad de entender en qué etapa estás, de desarrollar empatía, un vínculo de confianza para una reflexión activa, compartiendo conocimientos, experiencias y estrategias aplicables en el corto y largo plazo.

¿Qué tipo de liderazgo es el que puede manifestar este espíritu colaborativo en los equipos?

Se requiere un liderazgo que promueva la pluralidad de miradas sobre una idea, propuesta o verdad, que fomente la articulación de intereses, la comprensión y el diálogo, que abra espacios y que influencie en la búsqueda de la coherencia entre el ser, el pensar, el sentir y el hacer.

¿Quiénes pueden participar de MIEL?

El programa está diseñado para equipos que llevan adelante negocios sociales y/o ambientales en la comunidad como emprendimientos unipersonales de impacto social o ambiental. Equipos de emprendimientos o empresas de impacto social o ambiental. Asociados de cooperativas que tengan impacto social o ambiental. Equipos de unidades de negocio con impacto dentro de empresas.

 


Mariana Di Leo

Licenciada en comunicación y locutora nacional. Conductora y Productora de “Como Pez en el Agua” programa radial enfocado en el Bienestar en FM Montecristo. Realiza proyectos de comunicación basados en temas de sustentabilidad y desarrollo personal.

Contáctanos

Si tienes alguna sugerencia o si conoces alguna historia inspiradora.

De turistas a peregrinos