Pablo Reyes y el arte de fusionar “lo imposible”

Por: Constanza Soler
Hay personas que tienen el poder de romper fronteras y fusionar universos, Pablo Reyes es uno de ellos. Es chileno, trabaja como consultor organizacional en programas de desarrollo de liderazgos para lograr resultados sustentables y diseño sistémico del futuro. Dentro de sus creaciones se encuentran innovadoras herramientas como “”Sociocracia 3.0” o “Rediseño ontológico de procesos de negocios”. Es socio fundador de Plataforma Áurea y miembro del Comité de Cultura de Sistema B Chile. Autor, profeta de un nuevo ser humano, amante de la literatura, cronopio en el realismo mágico de Cortázar, creativo musical en sus ratos de ocio y hombre sin fronteras. En esta entrevista con Hojas de Inspiración dejó claro que es posible dar con las mejores personas para el mundo.

Constanza Soler: ¿Quién es Pablo Reyes según Pablo Reyes?

Pablo Reyes: Podría definirme como un buscador y un emprendedor. Mi búsqueda ha tenido que ver fundamentalmente con integrar miradas, conocimiento, teorías, disciplinas y arte, al servicio de una perspectiva más amplia de lo que es ser seres humanos en este planeta. Y un emprendedor porque esa búsqueda me ha llevado siempre a poner ofertas de valor en el mundo que se hagan cargo de esa necesidad que leo de integración.

¿Cómo fue llenándose de sentido el ingeniero recién salido de la universidad, sin experiencia real en el terreno?

Estudié Management como una forma de mirar cómo los seres humanos se ponían de acuerdo en función del logro de sus objetivos. Sin embargo, en ese recorrido me fui dando cuenta de que mucho de lo que me enseñaban estaba teñido de creencias absolutistas de “cómo son las cosas”. Creencias que veía como limitantes y restringidas como, por ejemplo, que “los recursos son escasos y las necesidades infinitas”. Esta expresión se repite como una verdad; sin embargo, es una declaración histórica que tiene sólo una parte de la realidad abordada y nos ha arrojado a comportamientos de acumulación y depredación. Esta supuesta verdad nos arroja directo al paradigma de la escasez, que saca aspectos muy básicos de los seres humanos y conecta con el miedo a no sobrevivir.

Pablo Reyes caminando por la ciudad.

 

La búsqueda de sentido se relacionó con ir más allá de esos dogmas, con cuestionarlos y ponerlos entre paréntesis como verdades relativas, insuficientes, que iluminan algo relevante, pero que no “son” la realidad. Lo anterior, me llevó a estudiar y vincularme con otras miradas como la filosofía, la psicología, la cultura, lo que sumado a una vocación artística desde niño (en una búsqueda permanente de armonía), me llevó a recorrer diversos caminos en búsqueda de ese sentido más amplio.

Para facilitar lo que llamamos el emprendimiento integral tenía que, necesariamente, hacer un calce entre la fuerza de la acción emprendedora con la consciencia desde la cual se tomaba esta acción.

¿Hubo un punto de inflexión para decidirse a apostar por un nuevo modelo cultural y económico dentro del esquema de Sistema B?

Recuerdo claramente dos momentos. Había salido de la universidad y creé una empresa de consultoría dedicada a la gestión de proyectos. En ese contexto, nos invitan desde el Estado de Chile a una licitación para la “reconversión laboral de los trabajadores portuarios”, quienes habían sido despedidos de sus labores producto de diversos procesos de modernización de los puertos. El primer insight fue reconocer que ese proceso de “reconversión” no era sólo sobre armar proyectos y emprendimientos, sino que consistía en una profunda gestión emocional de un cambio de vida de un grupo de personas. Naturalmente en muchos casos sentían miedo y resistencia, sumado a que no todos querían emprender. Lo anterior hizo que el proceso tuviera que ser abordado de una forma mucho más compleja que sólo armar planes de negocios. Esto me llevó a entrar en el fenómeno humano del emprender, desde una perspectiva más adaptativa y no sólo técnica.

El segundo punto de inflexión fue un par de años después, cuando ya habíamos comenzado a formar emprendedores, cuando me encuentro con un ex alumno que se acercó afectuosamente a contarme cómo le habían cambiado la vida los cursos realizados con nosotros. Al indagar en qué estaba, me dijo que básicamente era una oportunidad para comprar medicamentos a precios bajos y venderlos a precios más altos según la demanda. Es decir, un negocio de especulación con la salud. Esto me pareció “brutal” y me di cuenta de que el tema no es sólo el emprendimiento, sino el nivel de consciencia desde el cual se emprende.

Esto cambió radicalmente mi interés por el fenómeno de la consciencia humana, ya que no estaba dispuesto a formar emprendedores depredadores. Para facilitar lo que llamamos el emprendimiento integral tenía que, necesariamente, hacer un calce entre la fuerza de la acción emprendedora con la consciencia desde la cual se tomaba esta acción.

Recuerdo haberlo escuchado hablar de la importancia de un chamán en su camino de búsqueda, ¿podría describirnos ese encuentro?

Dentro de esas búsquedas llegue a las teorías culturales evolutivas. Es decir, cómo ha ido evolucionando a lo largo de la historia aquello que llamamos “cultura”, de qué a qué hemos ido cambiando y cómo eso ha afectado y afecta las formas en que nos coordinamos, relacionamos y entendemos el mundo.

En ese contexto, decidí aprender chamanismo, para lo cual estuve cerca de dos años aprendiendo
con chamanes acerca de sus prácticas y cosmovisión. En una conversación con uno de ellos me
dijo: “Una diferencia fundamental entre ustedes y nosotros es que a ustedes los expulsaron del
paraíso. Nosotros no hemos salido nunca de ahí”. Esa frase me marcó profundamente al ver la
tremenda diferencia en la matriz cultural desde la que operábamos y las implicancias prácticas que
eso tiene al ser en el mundo.

Por lo que uno puede comprender al conocerlo, la espiritualidad ha ido ganando sentido a medida que han pasado los años. ¿cómo concilia dos mundos que parecen opuestos: el material (el de las empresas) y el espiritual?

La separación entre el mundo material y el espiritual es relativamente nueva en la historia de los seres humanos, fundamentalmente en el mundo occidental cuando se separa la ciencia de la religión. Esto trajo tremendos beneficios a la humanidad, permitiendo todo el desarrollo científico y el florecimiento del pensamiento científico como forma de abordar las problemáticas.

El tema es que perdimos la dimensión espiritual, lo interno, lo innombrable, lo no visible, comenzando un materialismo que ha llenado ese espacio con lo externo. Esto tiñe profundamente las relaciones y las formas de comprendernos como seres humanos, ya que nos hemos sobreidentificado con un aspecto particular de nuestra existencia que es la razón y la materia.

En este momento, la necesidad imperiosa por ampliar las formas de abordar las problemáticas que estamos viviendo como humanidad le dan un espacio gigante al “misterio” a aquello que no podemos explicar y que, desde mi ateísmo profundo, sólo me llevan a ver el universo y darme cuenta de que somos insignificantes en ese contexto. Eso en sí mismo es maravilloso y perturbante.

El camino de la espiritualidad se debe ir separando del de la religión y llevando hacia nuevas comprensiones más encarnadas. Y una de esas es que la existencia es esencialmente misteriosa.

Pablo Reyes con el paisaje de la ciudad de Mendoza y la cordillera detrás.

¿Podría ahondar sobre la teoría de colaborar para que la humanidad se “ilumine” hacia el año 5000?

(Risas) Esto surge cuando creamos, con un grupo de socios, la Plataforma Áurea hace ya 11 años. En ese momento, nos fuimos a un lago a hacer una “planificación estratégica” y nos encerramos unos días en ese contexto de naturalea para poder reflexionar y compartir. De ese proceso no salió ningún plan, pero sí algunos principios que hasta hoy han sido la base de lo que hacemos. Y algo que nos inspiró tiene que ver con el voto del Bodhisattva, el buda de la compasión, que decide no dejar de reencarnarse hasta que la humanidad entera acceda a la iluminación. Algunas tradiciones ponen eso aproximadamente en el año 5000. Básicamente, esta mirada es una forma de decir que hagamos lo que hagamos vamos a apostar por medio del ejemplo y la acción en ir facilitando espacios de mayor integración, sabiendo claramente que no veremos ese resultado buscado.

Para mí Sistema B responde a una evolución cultural necesaria que integra las construcciones y sistemas ya existentes y los pone al servicio de algo más grande.

En sus libros y conversaciones es frecuente encontrar conceptos tales como humanidad, paz, evolución. ¿Es posible integrar esos conceptos dentro de un sistema económico que ha sido lapidario con la especie y el planeta?

Creo que no sólo es posible, sino que urgente y necesario. Dentro de la deriva que hizo que habitemos la separación del mundo de lo interno con lo externo ciertas preocupaciones fueron quedando afuera, dejándolas a otras miradas y disciplinas. Eso ha hecho que el mundo económico y el mundo de la gestión no tengan esas variables incorporadas en sus ecuaciones, por lo que sus resultados sólo son buenos y efectivos en una sola línea, la del crecimiento, pero son ciegos a otras implicancias. Eso ya no da más y somos muchos los que estamos tomando acción para dar vuelta el partido. Lo importante es que eso suceda integrando todo el recorrido y los aprendizajes que hemos tenido como humanidad y no que sea en oposición polar frente a lo sucedido, ya que eso sólo acrecentará la fragmentación actual y lo que se necesita es integrar.

¿Por qué y para qué Sistema B?

Para mi sistema B responde a una evolución cultural necesaria que integra las construcciones y sistemas ya existentes y los pone al servicio de algo más grande. Poner el mercado al servicio del impacto (en nuestro caso económico, social, ambiental y cultural) es un tremendo insight. Si superar la pobreza fuera buen negocio, tendríamos toda la fuerza emprendedora puesta al servicio de eso. Y eso es un cambio brutal en el molde cultural.

Entonces, las empresas B y Sistema B aportan a esa mirada mostrando, con el ejemplo, que se puede hacer de otra forma.

¿En qué está inspirada Plataforma Áurea?

Tiene muchas fuentes tanto teóricas como experienciales. A nivel teórico toma aspectos de la biología del conocer, biología cultural, teoría evolutiva, filosofía del lenguaje y hermenéutica pragmática, modelos de desarrollo sostenible, concepciones sobre complejidad social, sobre aprendizaje y muchas otras cosas. La parte experiencial es que nuestro equipo habita en una permanente conversación y acción haciendo que estas fuentes de inspiración sean integradas de una forma transdisciplinaria, mirando los fenómenos con diversos ojos paradigmáticos.

¿Qué es Sociocracia 3.0 y qué resultados ha tenido su puesta en práctica?

Sociocracia 3.0 es una metodología para generar capacidad de coordinación, colaboración y toma de decisiones de forma efectiva, transparente y participativa, y lo hace por medio del uso de diversos patrones estructurados de gestión que facilitan que un grupo humano se ponga de acuerdo en aquello que les interesa y sobre lo cual deciden tomar acción.

Esto es absolutamente posible y, es más, a mis ojos, esta forma de gestionar (más allá de la Sociocracia 3.0) es necesaria para incorporar culturalmente las diversas miradas y formas preferentes de gestionar lo que, generalmente, se traduce en choques al no tener cómo gestionarlas. En la práctica lo que genera es mayor efectividad en la toma de decisiones, reduciendo aquello que no genera valor, una participación permanente y efectiva de todos los actores involucrados en las decisiones y mayor responsabilidad por la acción, distribuyendo el poder y la autonomía. La Sociocracia 3.0 permite a las organizaciones operar de una forma muchísimo más orgánica que las pirámides y matrices organizacionales, lo que les da una tremenda ventaja evolutiva al adquirir mayores capacidades adaptativas que las rigideces de los modelos piramidales o matriciales.

Usted es de los que prefieren construir desde adentro; es decir involucrándose aún cuando el asunto parezca encarnarlo el propio enemigo. ¿Qué reflexión le merece esa forma de ser y de proceder?

Hay una frase que me inspira mucho de Buckminster Fuller “construye un sistema nuevo que deje obsoleto al anterior”. Creo profundamente en eso y para eso hay que estar ahí, en la cancha, con compasión escuchando aquellas visiones y posiciones con las cuales no concordamos.

Es en ese espacio de escucha profunda que nos podemos conectar humanamente con sus preocupaciones y buscar conjuntamente una forma orgánica de abordarlas levantando la mirada a una solución que no sea A o B, sino una que las contenga.

 


Constanza Soler

Coordinadora Editorial de Hojas de Inspiración. Comunicadora Social, especializada en Sostenibilidad. Ha sido colaboradora de los medios Los Andes, El Sol, Filosofía Aquí y Ahora y el Canal Encuentro. Ha acompañado iniciativas con propósito como Quinto Impacto y Mendoza+B.

 

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