“Puede que toquemos fondo y haya un cambio social” Roberto Drazich

Por: Constanza Soler

Para entender todo, es necesario olvidarlo todo.
Buda

Cuando Roberto Drazich (35) mira lo hace con asimetría. Su búsqueda incesante del justo medio y su perseverancia lo han convertido en uno de los principales emprendedores de Mendoza. Su huella se ha expandido al mundo con su lema de impactar en lo social y lo ambiental.

Drazich lidera la empresa de Desarrollos e Inversiones que lleva su nombre. Además es fundador de los emergentes espacios de coworking Whale y Grape, que han revolucionado con su concepto “colaborativo” la forma de trabajar en la Provincia. Sin embargo, el joven mendocino, padre de Ernestina y Sixto, no deja de reinventarse. En Costa Rica, volcó su fuerza, ingenio y capacidad de trabajar en equipo en la construcción de una ballena gigante de plástico, para concientizar sobre el daño de este material en el medio ambiente. Y recientemente dio a luz a su Fundación A Tree to Breathe (Un árbol para respirar), que busca impulsar una campaña mundial para la forestación.

¿Qué reflexión haces de lo transitado?

He tenido que desaprender muchas cosas de mi vida, que recibí de mi familia, escuela y trabajo. Siempre he tenido que hacerlo para sentirme cómodo, porque llegó un momento cuando sentí que no era yo. Ante ese no reconocerme, tuve que preguntarme: ¿Qué me está pasando?, ¿dónde siento incomodidad?, ¿qué me aprieta? Me apretaba la religión, la política, el concepto de familia, entre otras. A cada cuestión fui buscándole, en su tiempo y su forma, mi formato. De esa forma pasé a ser bastante Yo, pero no en el sentido egoísta, sino en la perspectiva de sentirme libre y con poder de actuar.

He ido teniendo distintos procesos y cambios. Me fui de viaje para poder aislarme y convivir con distintas realidades, pero sobre todo para poder adentrarme. Ahora creo que estoy en uno de esos procesos. Y quizá lo que diga ahora no es lo que termine siendo ni siquiera en un par de meses.

Sentir que no necesitas nada te da libertad y eso me ha caracterizado desde niño.

¿Qué te obsesiona del mundo?

Últimamente, me obsesiona una pregunta: ¿A qué vine?. Me pregunto: ¿Qué voy a dejarle a mis hijos?, ¿vine simplemente a pasar, a vivir, a que las cosas pasen?, ¿o vine a tomar las riendas de mi vida y darle medianamente un curso? Cuando pienso en eso, me pregunto con qué me siento identificado. Afortunadamente, hemos logrado una estabilidad económica, porque hemos trabajado con bastante consciencia y pasión. Pero no es a lo que vine definitivamente. Entonces, pienso en mi legado y a quienes dejarlo. Eso me obsesiona.

¿Has encontrado alguna respuesta?

No he encontrado respuesta y pienso que tanto la pregunta como la respuesta irán cambiando. Pero sí puedo decir que ahora he puesto la fuerza en otro carril, he cambiado la fuerza inercial. La inercia sucede cuando haces mucha fuerza para llegar a una aceleración y movimiento, y luego esa aceleración genera una fuerza inercial que simplemente hace que las cosas funcionen solas. En mi caso, hice mucho esfuerzo para construir todo esto y ahora simplemente funciona. Entonces estoy cambiando mi centro inercial. Estoy haciendo mucha fuerza en lo social y ambiental armando una fundación que se llama A tree to Breathe, que busca armar una campaña de forestación. Espero que esa inercia algún día simplemente me haga caminar.

¿Cómo eras en tu infancia?

Era un niño inmensamente feliz. Bioquímicamente, naces con cierta predisposición. La mía es la de ser una persona feliz. En parte soy melancólico, pero siempre me tomo las cosas bien independientemente de lo que te va pasando. No he tenido que sufrir grandes penas en la vida. Pero eso creo que viene por algo que traigo adentro de sentir que no necesito nada, porque nunca me faltó y nunca me sobró. Sentir que no necesitas nada te da libertad y eso me ha caracterizado desde niño.

En tus publicaciones de redes sociales siempre honras a la mujer ¿Cuál es tu relación con este género?

Siempre he estado rodeado de mujeres y trato de rodearme de ellas. Me siento identificado con el género. Creo que los hombres por nuestra condición natural de fuerza y nuestra forma de imponernos en la sociedad hemos cometido muchos errores. Eso está cambiando.

Cuando hablo de la fortaleza del hombre hablo en cuanto a masa corporal. Es más fácil imponerse con masa corporal. Creo definitivamente que la mujer está preparada para hacer muchas labores y de variadas formas. Lo veo en Luciana, mi compañera, veo lo que hace con mis hijos. Está todo el día con ellos, trabaja con ellos colgados, en todas partes, a toda hora. Definitivamente la mujeres son superiores. Es algo que lo creo convencidamente. La mujer no ha llegado a los niveles de maldad. Fíjate cuántas guerras generaron las mujeres: ninguna.

De todas maneras, hay cosas que trascienden el género. Sin ir más lejos, el espíritu no tiene género.

O las personas somos responsables de la desaparición de las especies, o puede que toquemos fondo y haya un cambio social.

¿Qué haces en tus tiempos libres?

Me gusta mucho leer. Lo que puedo, engancho. Leo de todo. Voy tratando de solucionar procesos míos, políticos, espirituales. He leído mucho de mi trabajo, del Ser y de historia, me encanta leer. Puedo disfrutar de muchas cosas. En un momento me encantó viajar, me sentía a gusto estar sentado con todo tipo de personas. También me fascina la fotografía.

¿Ahora dónde está puesto tu foco?

Estoy analizando mi vida. He creado una empresa que funciona y ahora me estoy cuestionando si quiero eso para toda mi vida o no. Le estoy poniendo mucho ojo a la fundación. No puedo dejar de pensar en eso. Soy repetitivo con las cosas adentro mío y le doy mil vueltas. Puedo estar haciendo algo físico, virtual o espiritual, y voy tanto a ese lugar que busco conocerlo íntegramente, milímetro a milímetro.

¿Qué va a salvar al mundo?

Las personas. Tengo dos formas de ver esa pregunta: o las personas somos responsables de la desaparición de las especies, o puede que toquemos fondo y haya un cambio social, que de pronto todos pensemos lo mismo y los cambios pasen.

¿A qué le tienes miedo?

Nunca tuve miedo. Desde que nacieron mis hijos no sé si es miedo, pero sí me duele mucho la niñez. Es decir, me duele que las personas no puedan tener niñez. Eso me quita el sueño. Trato de no pensarlo, pero sé que pasa todo el tiempo.

¿Quiénes te inspiran?

Las personas que más me inspiran son mis hijos. Su enseñanza viene de mirarlos tan simples y nobles. Me encanta aprender de ellos. Ellos me han generado muchos cambios. La idea de la ballena en Costa Rica vino de tratar de generar consciencia para un mundo mejor para ellos. Luego tengo varios personajes referenciales. Sin entrar en política, Pepe Mujica y Mahatma Gandhi. Tengo grandes referentes históricos y también tengo inspiraciones en Mendoza. Todos los martes juego fútbol con uno hombre sabio y prolijo, con quien me siento absolutamente identificado. Lo que tiene que hacer lo hace y lo hace bien.

¿Qué crees que va a pasar con la Fundación?

Creo que vamos a lograr una incidencia mundial y no va a tener precedente. Y el impacto va a ser súper positivo, porque mas allá de la acción te terminas rodeando de gente buena, de gente que está en la misma causa. Esto te hace elevar tu nivel de consciencia.

¿Quién es Roberto según Roberto?

Me miro con muchas incógnitas con ríos que van hacia adentro pero sin saber a dónde. A veces diría que es un delirante, un soñador definitivamente. Diría que es un tipo con muchísimas dudas y con las virtudes de la terquedad y la inocencia.

¿Qué te falta?

Absolutamente nada. Estoy completo. Tengo a mis hijos, mi familia, mi compañera. Soy el hombre más feliz del mundo.

¿Qué soñas que puede parecer inalcanzable?

Más que soñar, deseo que el ser humano deje el egoísmo, que sea más comprensivo y vuelva a pensar en quienes menos tienen. Desearía que los autos, las armas, los ejércitos, las fronteras y el dinero no existieran más. Me gustaría que el mundo fuera más colaborativo, de intercambio. Tenemos que volver a la esencia del espíritu.

Fotos: Cortesía Roberto Drazich


Constanza Soler

Coordinadora Editorial de Hojas de Inspiración. Comunicadora Social, especializada en Sostenibilidad. Ha sido colaboradora de los medios Los Andes, El Sol, Filosofía Aquí y Ahora y el Canal Encuentro. Ha acompañado iniciativas con propósito como Quinto Impacto y Mendoza+B.

 

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