Una científica de la felicidad en busca de la paz

Por: Ishwara

Andrea Ortega Bechara nació en Colombia, es nieta de uno de los pioneros de la educación en el norte del país y es una estudiante infatigable. Es Presidenta de la Asociación Colombiana de Psicología Positiva; Directora de Florecer, Instituto de Ciencias de la Felicidad, y creadora del Proyecto Ciencia para la Paz, un programa que busca investigar y crear metodologías para procesos de transformación social en segmentos específicos del conflicto. Esta última iniciativa, avalada por prestigiosos investigadores, ha recibido la atención de la opinión pública por su capacidad para revelar el estrés postraumático y su potencial para desarrollar fortalezas para la paz.

De su abuelo Elías Bechara Zainúm aprendió a guiar la vida con un propósito y la motivación de dejar un legado. Y aunque su familia deseaba que continuara con el camino gerencial en alguna de las instituciones, ella optó por la academia. Estudió Filosofía en Francia. Regresó a Colombia y se graduó en Derecho por la Universidad Javeriana. Luego viajó a Inglaterra, donde cursó una Maestría en Psicología Social y Organizacional. No obstante, fue en la Universidad de Pensilvania donde encontró su gran pasión: la Psicología Positiva. Allí conoció a algunos de los fundadores de la disciplina: Martín Seligman, Barbara Fredrickson, George Vaillant y, a quien considera su maestro, Mihály Csíkszentmihályi.

Su rigor académico y su voluntad de encontrar formas de servir al país, la llevaron a iniciar su programa de investigación sobre los efectos del estrés postraumático en dos poblaciones con historias de intenso dolor: Montes de María, al norte de Colombia, una zona marcada por los embates de la guerra de paramilitares y guerrilla, y Mocoa, al sur de la nación, una ciudad afectada por una tremenda avalancha. Dicho estudio recibió el apoyo de Mihály Csíkszentmihályi, quien se convirtió en su Director Científico. Esta iniciativa atrajo la atención de la academia, los medios y la opinión pública sobre los efectos psicológicos de la violencia y las tragedias naturales.

Andrea Ortega Bechara continúa su camino académico, adelantando su anhelado pregrado en Psicología y una formación en Mindfulness. Teje redes para llegar a más “segmentos clave en el proceso de transición hacia la paz” (ciencia para la paz) y, sobre todo, busca situar el tema de la felicidad en su rigor, complejidad y grandeza. Sin negar la existencia del sufrimiento en la vida, pero valorando las capacidades humanas para transitar por él y usarlo como camino para emprender viajes más lejanos, profundos y elevados.

Andrea Ortega Bechara en un jardín verde

Ishwara: Es interesante cómo una académica tan comprometida con la Psicología optó por otras carreras profesionales. ¿Por qué esta decisión inicial y cuáles fueron los caminos que la llevaron a descubrir el campo de estudio actual?

Cuando estaba en último año de colegio, tenía la inclinación por el derecho y la psicología. Me dieron la oportunidad de hacer prácticas con una abogada y una sicóloga. La experiencia con la psicóloga me pareció terrible, porque implicaba estar en un consultorio todo el día escuchando sus problemas y entonces dije: “No puedo con esta profesión”. Sabía que me gustaba la psicología, pero desconocía su amplitud. Además de estas dos disciplinas me interesaba la Filosofía, entonces opté por esta última y me fui a Francia.

Luego pensé que la mejor combinación era el Derecho, porque quería trabajar por el bien de mi país. En ese entonces pensé que siendo abogada podía hacer un aporte muy importante al país. Pero en segundo año, me di cuenta de que al abogado se le instruía para convencer de su propia verdad. A pesar de saber pronto que no era mi carrera, mi perseverancia y la presión social, hicieron que la terminara e incluso me graduara con honores. Pero sin dudas fue una equivocación.

Después cursé mi Maestría en Londres y allí entré en contacto con la Psicología Positiva. De alguna forma, en mi historia de vida había tenido algún contacto con estos temas, pues sufro de depresión desde los 17 años y en el camino de encontrar herramientas para ayudarme encontré la Psicología Positiva. Pero la incursión académica fue en Londres y allí quería hacer mi tesis sobre las emociones. Sin embargo, la directora de mi proyecto de tesis lo canceló y tuve que escoger otro director. En la London School of Economics aún son dogmáticos y no consideraban que las emociones tuvieran un papel central en las organizaciones. Hice la tesis sobre otro tema, pero me quedó la inquietud. Apenas terminé, investigué dónde se estudiaban Psicología Positiva con seriedad y así descubrí el programa de Maestría en la Universidad de Pensilvania, donde enseñan los fundadores de esta disciplina.

Personas escribiendo sobre una mesa en barrio la reserva

¿Cómo fue esa experiencia en la cuna de la Psicología Positiva y cómo es posible que un científico de la estatura del profesor Mihály Csíkszentmihályi acepte acompañar sus proyectos en Colombia?

Recuerdo que me generó una gran expectativa conocer a estas personalidades. Martin Seligman es particular, es una persona seria. Uno pensaría que el fundador de la Psicología Positiva va a ser sonriente y optimista. Pues no, al contrario. Sin embargo, es un un pensador poderoso y estratégico. Después de conocerlo y de insistir en muchas ocasiones, logré convencerlo de venir a Colombia, para el lanzamiento del Instituto Florecer.

Durante mi Maestría conocí a los mejores expertos en la materia como Barbara Fredrickson y George Vaillant, pero me marcó Mihály Csíkszentmihályi. Él es, por decirlo de alguna forma, la contracara de Seligman, una de esas personas que yo llamo “iluminadas”. Es un filántropo y me recuerda a mi abuelo. Hoy, después de nueve meses y aproximadamente setenta correos electrónicos, logré convencerlo de venir a Colombia y aceptar ser el Director Científico de los proyectos del Instituto Florecer.

Según estudios mundiales, a lo largo de la vida todos vamos a tener aproximadamente dos o tres eventos traumáticos. ¿Qué vamos a hacer cuando eso pase y cómo vamos a convertir ese evento traumático en la puerta para un crecimiento positivo?

Para quienes no se han acercado a este cambio de estudio, ¿cuál fue el cambio de paradigma que generó la Psicología Positiva y cuáles han sido las distintas corrientes dentro de ella?

Hoy estoy adelantando mi pregrado de Psicología, porque es un sueño que quiero cumplir. Al estudiar la historia de la Psicología, me di cuenta de que muchos psicólogos trabajaron aspectos positivos de la experiencia humana y no se catalogaban como psicólogos positivos.

Pero existen hitos en la Psicología Positiva. Uno de ellos es el famoso discurso de Martin Seligman, en su posesión como presidente de la APA. Ese podría ser el momento fundacional Psicología Positiva. Este campo de estudio tiene un pasado lejano, pero una historia corta. Ya en 1970 se habla de intervenciones positivas. Sin embargo, los estudios eran dispersos, no había un lenguaje común y era inexistente la comunidad de conocimiento. A partir de ese hito, se crea la Psicología Positiva como rama y existe un esfuerzo colectivo de comprobación científica. Antes de 1999 había entre 200 y 300 estudios de psicología positiva, frente a más de 15.000 de psicopatología. Después de veinte años tenemos miles de estudios de bienestar y anualmente celebramos un congreso mundial.

Por otra parte, cuando hablas de olas de la Psicología Positiva la primera comienza por lo evidente: frente al manual diagnóstico de psicopatología, Christopher Peterson y Martín Seligman crean un catálogo de fortalezas y virtudes. En esa primera ola, se enfocan en las emociones positivas y el lado hedónico. Hoy hay un movimiento denominado “la segunda ola” o “Psicología Positiva 2.0”, que para Colombia es importante. Consiste en explorar cómo lo negativo puede interactuar con lo positivo, es decir: cómo las experiencias traumáticas y difíciles pueden caminos para la transformación positiva. Es una capa más profunda de la Psicología Positiva, que va más allá del imperativo: “Hay que ser optimista, resiliente o positivo”. Es más, según estudios mundiales, a lo largo de la vida todos vamos a tener aproximadamente dos o tres eventos traumáticos. ¿Qué vamos a hacer cuando eso pase y cómo vamos a convertir ese evento traumático en la puerta para un crecimiento positivo? Esas son preguntas que estamos buscando investigar aquí en Colombia, en contextos de estrés postraumático.

Software Explorate chicas vestidas de blanco tomando un cartel

¿Cómo nacen el Instituto Florecer y Ciencia para la Paz?

Mi familia lidera una Universidad desde hace 50 años. Para mí el camino natural era aplicar la Psicología Positiva a la educación. Mi programa piloto fue en la Universidad del Sinú. Reuní a un grupo de expertos y comencé a medir las fortalezas del carácter en estudiantes y trabajadores. Desarrollé un software de medición longitudinal llamado “Explórate”. El primer año tuvimos más de 10.000 usuarios y el segundo año logramos que más del 75% de las mismas personas del primero año lo volvieran a tomar, convirtiéndolo en el primer estudio de carácter longitudinal de una institución de nivel superior de América Latina. Pero por qué las personas completan la encuesta, porque es un mecanismo para explorarse y conocerse.

¿Cómo comienza Florecer? Inicia con la idea de “educación positiva”, y por supuesto, fieles al método científico, el primer paso fue la medición y evaluación. Entre tanto, asistí a un congreso en Lake Buenavista, a cargo de Mihály Csíkszentmihályi. Su discurso fue un regaño a todos los asistentes. Les dijo, “Ustedes solamente están trabajando por hacer organizaciones positivas o colegios felices? ¿Por qué no están trabajando por los grandes problemas de la humanidad? Las guerras, el hambre o el cambio climático”. Lo que él nunca se imaginó es que al día siguiente una colombiana iba a enviarle un email diciéndole: “¿Usted nos invita a resolver grandes problemas? Yo tengo uno: Colombia tiene casi seis décadas de conflicto armado interno. ¿Podría venir a ayudar? Me costó ocho meses para que aceptara y viniera al país. Durante más de un año trabajamos en la parte metodológica de medición, un software llamado “supervivientes”, que mide entre las víctimas del conflicto la resiliencia, el perdón y el estrés postraumático.

Después de la medición y de la importante información recolectada sobre la salud mental de las víctimas del conflicto armado, ¿cuál es el objetivo de Florecer?

Florecer ahora está dedicado a la investigación, a publicar en ámbitos académicos toda la información que hemos venido recolectando. En la Universidad son más de 10.000 personas y en el proyecto supervivencia más de 3.000. Hoy estamos dedicados a la investigación. ¿Qué queremos? Convertirnos en los aliados estratégicos del Gobierno y organizaciones internacionales, para llevar el conocimiento de la Psicología positiva a la práctica, así sea en pequeñas escalas. Hoy sostengo reuniones con actores clave para ver cómo podemos operacionalizar los planes de trabajo.

Si quieres saber más:
Instituto Florecer http://cienciasdelafelicidad.com
Ciencia para la Paz http://cienciaparalapaz.com
Asociación Colombiana de Psicología Positiva http://asocopp.com/


Ishwara

Nació en Colombia. Director de Hojas de Inspiración. Conferencista, escritor y meditador. Director de Proyectos de la organización New Future Society.

 

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