Zuccardi y su nueva generación “sustentable”

Por: Mauricio Manini

Es parte de la tercera generación de una familia agricultora que ejemplifica cómo cultivar de manera orgánica en olivos. Portador de un compromiso ambiental, social y hasta artístico, Miguel Zuccardi es un joven ingeniero agrónomo apasionado por la riqueza de la naturaleza.

Nacido y criado entre viñas y toneles de vino, reconoce con gusto sentirse parte de una empresa familiar reconocida en Mendoza y Argentina: Bodega Familia Zuccardi. Sin embargo, su vocación la encontró entre los olivos y, hoy por hoy, promueve una agricultura orgánica en más de 80 hectáreas de ese tipo de cultivo.

Con un entusiasmo que contagia al verlo hablar junto a los verdes árboles y, en medio de la intensa temporada de cosecha, se toma un minuto para compartir sus pensamientos con Hojas de Inspiración. En esta entrevista profundiza sobre la importancia de entender a una empresa más allá del rédito económico, es decir, ampliando la mirada hacia el respeto por la naturaleza y abrazando otros valores que hacen a la esencia de su labor.

Empecemos por el principio, ¿cómo inició tu historia con los olivos?

Mi formación fue la de ingeniero agrónomo y, en el 2002, comencé a aprender sobre degustación de aceites de oliva. Hice un curso con el experto Enrique Tittarelli (te diría, la primera escuela de ese tipo en Argentina) y me despertó mucha curiosidad. En ese momento nos dimos cuenta de que el aceite de oliva tenía una diversidad tan grande como la del vino y, que en nuestra región, podíamos producir calidades de primer nivel mundial. La variedad Arauco fue desde un primer momento nuestra insignia por su unicidad y calidad de aceites que se pueden producir.

Miguel Zuccardi observando los olivos.

¿Cómo fue plantear un proyecto así en una empresa reconocida por el vino?

El proyecto desde un comienzo fue muy bienvenido para la familia y la empresa, fue un descubrimiento y a su vez un proyecto en el cual podía desarrollar un nuevo espacio en la organización. Como tercera generación en mi caso y en el de mis hermanos, tuvimos la oportunidad de innovar con actividades que no hacíamos antes de entrar a la empresa. La apertura de la familia ha sido clave y, a su vez, entendemos que es virtuoso el hecho de generar nuevos espacios ya que sostiene el espíritu fundador en nuestra generación.

Considero que el conocimiento y el convencimiento del agricultor son determinantes en el desarrollo de una agricultura sustentable

¿Qué tan fuerte es la vinculación entre el vino y los aceites?

En 1930, la inmigración trajo la viña y el olivo y, es común en Mendoza, ver fincas con ambos cultivos. Ambos han sido cultivos propios de la cultura inmigrante de nuestras regiones y esto tiene un valor distintivo. En nuestro caso la vitivinicultura fue y sigue siendo nuestra actividad principal cultivando viñedos desde 1963. Nuestros primeros olivares los cultivamos en el 2005 y, es bueno destacar, que esa primera plantación de olivos fue hecha por mi abuelo a sus 84 años, con el entusiasmo que seguramente tuvo al plantar los primeros viñedos. Las empresas familiares son muy interesantes en este aspecto ya que permiten transmitir de generación en generación visiones y valores compartidos, lo que permite que muchas decisiones se tomen en base a un mayor largo plazo.

¿Qué te parece necesario para trabajar una agricultura sustentable?

Considero que el conocimiento y el convencimiento del agricultor son determinantes en el desarrollo de una agricultura sustentable. En nuestro caso la experiencia tiene ya tiempo habiendo certificado nuestros primeros viñedos orgánicos a fines de 1990. Hoy, certificamos más de 300 hectáreas de viñedos orgánicos y 80 hectáreas de olivos. Es posible realizar agriculturas de menor impacto ambiental en nuestros climas desérticos y esto beneficia la potencialidad en la calidad y expresión de cada lugar. La biodiversidad dentro de los cultivos ha sido un aspecto clave para mejorar la estabilidad del sistema agrícola. En Mendoza, tradicionalmente, la viticultura se ha hecho con muy pocos insumos agrícolas debido a la baja presión de plagas existentes.

Seguramente la capacidad y creatividad pueden revertir muchos procesos y creo que la mayor concientización que hoy tenemos en la alimentación puede promover cambios.

¿Ves la agricultura orgánica como una tendencia?, ¿hubo algún click que motivara el cambio?

Pueden haber varios “clicks” pero más bien creo que es un aprendizaje. En los últimos 50 años, la agricultura se ha enfocado en lograr mayores productividades y un menor costo de producción con la perspectiva del crecimiento demográfico mundial. Si a toda la tecnología implementada la evaluamos en términos de sustentabilidad ambiental, hay muchos aspectos discutibles. La mayor presión de agroquímicos, como los herbicidas o determinados pesticidas o la mayor tendencia a monocultivos donde se pierden determinados beneficios ecológicos y nos vuelven más dependientes de agroquímicos, son temas que hoy preocupan.

Seguramente la capacidad y creatividad pueden revertir muchos procesos y creo que la mayor concientización que hoy tenemos en la alimentación puede promover cambios. Un ejemplo claro es la actual discusión del uso de glifosato en la Comunidad Europea.

Es como la medicina con el cuerpo humano: la persona cuyo organismo está más equilibrado, con una buena dieta y que hace ejercicio, tiene más probabilidades de tener una mejor salud. En general, las plantas frente a los estímulos climáticos o desequilibrios se comportan según su estado, su nivel de estrés, etcétera.

¿Cómo se puede trabajar de manera orgánica?

En nuestras condiciones necesitamos favorecer la acumulación de materia orgánica ya que nuestros climas no favorecen este aspecto, y para ello, producimos compost y lombricompuesto usando como base los orujos de uva y de la aceituna. La materia orgánica contiene nutrientes, aporta vida a los suelos y favorece por lo tanto las interacciones en los mismos.

Promover la diversidad es otro aspecto importante ya que permite generar condiciones para que existan plantas hospederas de insectos que favorecen el control biológico de determinadas plagas. Muchas veces tenemos la idea de que todas estas plantas deben ser eliminadas, no por nada son denominadas comúnmente como “malezas”. Siempre me acuerdo de un consultor y amigo de Chile, el agricultor Jorge Castillo, que llama a la mayoría de estas plantas “bienezas”.

 

Un compromiso de familia

Paisaje de los olivos Zuccardi.

Más allá del trabajo diario, ¿cómo es la relación con sus empleados?

Nosotros entendemos que la empresa más allá de ser un hecho económico -lo que permite la sustentabilidad económica de la misma- es un medio de desarrollo para la región y, por lo tanto, para las personas. A su vez, entendemos que para lograr niveles más altos de calidad e identificación con la región de los productos, es fundamental una actividad desarrollada por personas que puedan apreciar y comprender ese potencial. Es un círculo virtuoso.

Con este objetivo desarrollamos distintas actividades que promueven la formación y contamos con dos centros culturales donde desarrollamos actividades en nuestras fincas de Maipú y Santa Rosa. Tenemos un convenio con la Dirección General de Escuelas (DGE) dando la posibilidad a nuestros trabajadores para finalizar sus estudios, además de un área de desarrollo de deporte y una guardería que estamos prontos a inaugurar.

Me comentabas antes de unos talleres textiles, ¿cómo funcionan?

Hay dos talleres textiles dentro de nuestras fincas. Esto fue un desarrollo de mi abuela Emma (quien actualmente participa en temas culturales a través de nuestra fundación) en la búsqueda de una mayor integración de la mujer en el esquema que se da, muchas veces, en zonas semirurales. Estos talleres producen materiales que luego se compran desde la empresa, inclusive parte de la ropa de trabajo, y son talleres que brindan sus servicios a otras empresas. Es muy lindo ya que integra a personas que son parte de la comunidad de la empresa. El taller de Maipú reúne entre 8 y 10 personas mientras que el de Santa Rosa lo hace con 5 o 6 personas.

En nuestra filosofía entendemos que las empresas son mucho más que un factor económico. Ellas son el conjunto de las personas que la componen.

Además de eso, ¿cómo es la relación de tu familia con las artes plásticas?

Consideramos que el vino y el aceite son medios de comunicación entre las personas y como parte de esto, desde hace 13 años, tenemos nuestra sala de arte en Bodega Santa Julia, donde exponen artistas locales en los distintos momentos del año y, a su vez, la mayoría de sus obras quedan disponibles para la venta. Cada año hacemos la “Cosecha de artistas” que es una actividad en la cual, luego de un día de cosecha donde participan cerca de 50 artistas, se lleva adelante una exposición inspirada en la cosecha donde exponen en conjunto.

Olivos Zuccardi vistos de cerca.

¿Qué los mueve a hacer estas acciones que van más allá del negocio?

En nuestra filosofía entendemos que las empresas son mucho más que un factor económico. Ellas son el conjunto de las personas que la componen. Más allá de que la empresa se pueda sostener en tiempo, nuestro trabajo está enfocado en mejorar lo que hacemos, está inspirado en lograr expresar Mendoza y sostener nuestra identidad. En ese sentido, siempre y cuando la gestión de la empresa sea profesional, la familiaridad es un valor porque sostiene una visión a largo plazo.

Para cerrar la entrevista: ¿qué inspira a Miguel Zuccardi?

Mendoza me inspira. El hecho de pertenecer a una región fantástica, de tener estos climas, estas condiciones con sus paisajes, eso inspira. El desierto, el trabajo… lo que se tiene que hacer para lograr avanzar en estas condiciones tan especiales y desafiantes. El desierto desafía, en mi caso y como familia creo que nos ha inspirado y eso se sostiene a lo largo del tiempo.

Fotografías: Gentileza Zuccardi. 


Mauricio Manini Williams

Mauricio Manini Williams

Comunicador social, viajero latinoamericano de vocación periodística. Ha redactado para Diario Los Andes y otras publicaciones de su natal Mendoza. Diplomado en Herramientas Educativas para el Siglo XXI. Ha sido docente y capacita en oratoria y debate. Ha acompañado como coach el proceso de las charlas TEDxPaseoAlameda.

 

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