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5 canciones para comprender el presente

La clave es escuchar para escucharnos. 5 canciones que hacen sentido de la realidad de estos tiempos complejos.

Si como bien garantiza Fito Páez “el mundo cabe en una canción”, también podemos inferir que una canción sería el canal más indicado, la vía más precisa, para llegar al corazón de la humanidad, para expresarla en carne viva y movilizar a quien la escucha a un nivel de profundidad que muy pocas artes alcanzan. En esta selección de letra & música mostramos un breve pero certero abanico de esos temas de dolorosa actualidad que nos interpelan. Por supuesto, si se trata de conectar el afuera y el adentro con una melodía cada quien contará con su propia playlist. La clave es escuchar para escucharnos.

Yo no soy hija de esclavos, por Marta Gómez

La historia es así. La cantante colombiana Marta Gómez escucha que en una entrevista le preguntan a Francia Márquez qué sentía ella, “una mujer fuerte, aguerrida, valiente”, por llegar tan lejos en la política (la líder social es la flamante vicepresidenta de Colombia) siendo hija o nieta de esclavos. Y con sabiduría la activista ambiental, defensora de derechos humanos, feminista y abogada, replica: “Es que yo no soy hija ni nieta de esclavos sino de personas que fueron esclavizadas”. Esto impactó de tal manera en Marta que, en agradecimiento, le escribió la canción Yo no soy hija de esclavos. “Somos nietos de pescadores, de costureras, de cocineras, de gente buena que fue esclavizada y lo sigue siendo de tantas maneras”, reflexiona la cantautora. Y como introducción a la canción le lanza tremendo piropo a la carismática Francia: “Has cambiado ya el mundo de muchos y muchas, incluido el mío… Cada día aprendo de ti. Abrazo toda tu feminidad, tu negritud, tu poder, tu fuerza, cuentas conmigo y con mi garganta”.

Walk On Ukraine, por U2

De la longeva banda irlandesa lo último que se podría decir es que sorprenda que tenga una mirada política y una actitud social en consecuencia, traducidas en canciones testimoniales, shows a beneficio, adhesión a causas solidarias y otras tantas manifestaciones públicas de acción concreta. En esta ocasión, se trata de su rechazo a la invasión de Rusia a Ucrania. Y lo hace a través de Walk On Ukraine, una canción en la que insta a los líderes mundiales a apoyar a los más afectados, las víctimas de una guerra que no eligieron. “El valiente pueblo de Ucrania está luchando por su libertad, y por la nuestra, frente a una violencia indescriptible y una invasión injusta. Más de cuatro millones de personas, en su mayoría mujeres y niños, han tenido que huir para salvar sus vidas, una población casi del tamaño de Irlanda”, denuncia Bono y es imposible no empatizar con el líder de U2 frente a un escenario marcado por la muerte y la sinrazón.   

Oh Algoritmo, por Jorge Drexler

“¿Quién quiere que yo quiera lo que creo que quiero? / Dime qué debo cantar
Oh, algoritmo / Sé que lo sabes mejor/ Incluso que yo mismo”.
La ironía de Jorge Drexler mueve tanto a la sonrisa como a la reflexión. La lógica de la comunicación digital que impera en estos tiempos, esa que nos traza el mapa por el que nos movemos paradójicamente a partir de nuestra propia hoja de ruta, inspiró al uruguayo-español a dedicarle una canción en su disco Tinta y tiempo. Y más que protestar contra el algoritmo (el mismo que sentencia su visibilidad en las plataformas) Drexler juega con esa tautología y la usa como disparador para una composición que se burla de él en tanto persona y sujeto de consumo. “Hay una parte nuestra que tiene miedo a la libertad y que prefiere sacrificarla y preguntarle a una figura autoritaria, como es el algoritmo, que te dice lo que tenés que hacer”, apunta el cantautor y se gana otro like. 

El inmigrante, por Calibre 50

Si algo caracteriza a cierta parte del cancionero mexicano es dar testimonio del interminable karma fronterizo con Estados Unidos, esa puerta siempre cerrada para mujeres, hombres y niños que intentan cruzarla en busca de un futuro inasible, exponiendo sus vidas al intentar ingresar ilegalmente a la supuesta América de las oportunidades. De este contexto de tensión permanente se  alimenta buena parte de la música regional y más precisamente la agrupación de Sinaloa, Calibre 50. Ya desde el título, El inmigrante da pistas de las tribulaciones de su protagonista: la nostalgia por la familia o los amigos que quedaron atrás y sobre todo de los prejuicios asociados al narcotráfico con que su vecino del norte etiqueta a mexicanos y mexicanas para usufructuarlos como mano de obra barata sustentada en su solapada ilegalidad. “Apenas tenía 17 cuando crucé la frontera/ Se lo prometí a mi viejecita, sacarla de la pobreza/ Me quemaban las noches de frío/ Por poquito me ahogaba en el río/ Y a aquellos que sufrieron lo mismo/ les dedico este corrido”, cuenta en primera persona el inmigrante que se define como “uno de tantos mexicanos que trabajan día con día/ para darle futuro a mis hijos y ayudar a mi familia”.   

Bully, por Three Days Grace

Al bullying, esa suerte de pandemia con menos prensa, se le deben mucho más que chicas y chicos deprimidos, colapsados y sumidos en tratamientos psicológicos y terapias variopintas. Bully, canción incluida en Life Starts Now, el tercer disco de esta banda canadiense, nos revela que siempre es más fácil culpar, no reparar en las causas, sentimientos y necesidades de las personas. La pista arranca con burlas en el patio de una  escuela y escalofriantes gritos de “atrápenlo” y “rómpele la mano”. El líder de Therre Days Grace, Adam Gontier, reconoció que para esta canción antibullying se inspiró en su hermano de tan solo 11 años, a quien le costaba ir a la escuela:  “He sido muy cercano a él y pude ver cómo los niños se relacionan entre sí, cómo son empujados y acosados, y cómo eso les afecta más adelante en la vida, así que quería escribir sobre eso”. Y eso se escucha así: “Se despierta embrujado/ con voces en su cabeza/ Nadie lo sabe, pero hoy no pasará desapercibido/ No puede olvidar/ No puede perdonar por lo que dijeron/  Nunca ha estado tan herido/ Pero hoy los gritos han terminado/. Culpa a la familia/ Culpa al matón/ Se culpa a él/. Tal vez necesitaba ser querido”.  




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