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5 claves para navegar el mar de información

Una síntesis que profundiza en cómo hacer foco y mantener una actitud proactiva a la luz de los medios, las redes sociales y la polarización.

Con la idea de hacer una pausa reflexiva en medio de un mundo informativo, conversamos con los periodistas Nathalia Salamanca Sarmiento y Rubén Valle y exploramos la academia, los proyectos alternativos y la creación de contenidos donde se evidencien los  ‘sonidos’ ocultos por el ruido mediático.

Buscando hacer una pausa reflexiva en medio de un mundo informativo que discurre a una velocidad infernal, Hojas de Inspiración convocó a dos reconocidos comunicadores: la periodista e investigadora en derechos humanos, la colombiana Nathalia Salamanca Sarmiento, y el periodista y escritor argentino Rubén Valle para el conversatorio Ideas para navegar el mar de información. Medios, Redes sociales y polarización.  Con la coordinación y la mirada profunda de Ishwara González, director de este portal, el análisis y la lectura crítica de la realidad se fusionaron con la vivencia cotidiana de dos profesionales que se sienten interpelados por su oficio y opinan y trabajan en sintonía con esa responsabilidad.  

Compartimos aquí una síntesis de una profunda charla donde los tres participantes, desde sus distintas realidades y percepciones, llegaron a un puñado de valiosas conclusiones: la oferta de información es abrumadora pero por eso mismo hay que tener una actitud proactiva para sacar en limpio, aprender y aprehender, lo que nos sirva y aporte; las redes sociales no son buenas ni malas en esencia sino depende del uso y la proyección que les demos a sus contenidos; ya sea en un medio masivo, una red social o una plataforma de streaming, contar una buena historia siempre va a ser lo básico, lo que nos una como una tribu en torno al fuego. 

Informarse bien es una búsqueda propia

“Hoy los medios masivos no ofrecen al periodista ese desafío de seguir aprendiendo, evolucionar en la profesión, entonces lo busca por afuera. La lupa está puesta sobre ellos, pero el lector, el televidente, el escucha, no encuentra en esos medios ‘tradicionales’ lo que espera y, equivocado o no, sale a buscarlo en las redes sociales u otras alternativas de información y aprendizaje”, sostiene Rubén. Y en ese inabarcable espacio  no hay curadores, por eso termina siendo un espacio ideal para que se multipliquen las fake news o los tristemente célebres haters. Los consumidores ya no son meros testigos, devinieron en prosumidores, es decir que también producen contenidos. Ya no los define la actitud pasiva de antes, donde los medios y los periodistas les brindaban el “paquete cerrado” de la información. El desafío está en seguir buscando y encontrando una historia para contar, y eso puede estar a la vuelta de la esquina o viajando a otros países y otras culturas. Pero también es fundamental que el responsable de comunicar esté formado, no sea un difusor acrítico de lo que pasa por sus manos.

Las redes como espacio de socialización

En cuanto al valor de las redes sociales en relación con el Informe Final de la Comisión de la Verdad en Colombia en el que tanto trabajó Nathalia, ella reconoce que “las redes han servido mucho para hacer circular este informe. Son una buena vía para la apropiación y la socialización de ese trabajo final. Uno hace su tarea y deja que la gente lo reinterprete”. Este libro, que son relatos y fragmentos del conflicto armado en las voces de numerosas personas, empezó a “existir” en las redes y eso llevó a la comunicadora  a redescubrir su relación con estas plataformas. Casos de desaparición, de violencia, de pronto encontraron en una red como TikTok otro público que los leía, los interpretaba, se emocionaba. La investigadora destaca que, al menos en relación con este trabajo, se dio en ese ámbito una democratización del contenido, dando la posibilidad de una amplísima circulación. “Mi mayor temor con las redes es que ese algoritmo que pareciera beneficiarnos también puede perjudicarnos porque nos achica el mundo”, analiza Nathalia. Como reacción, propone una actitud proactiva que sea un reto a nuestra cabeza y la de los demás. 

Ser nuestros propios curadores de contenidos 

El desafío es hacer sentido de la realidad desde lo individual pero también abordarlo grupalmente. En otras palabras, democratizar la información entre todos. “Hoy no podemos prescindir de las redes sociales, al menos los que trabajamos en el mundo de la comunicación vemos en ellas una herramienta necesaria. Su poder es tan omnipresente que es imposible sustraerse de ellas. De todas podemos sacar algo positivo y en todas podemos intervenir para que lo que circule sea de calidad o conlleve un objetivo sano, que aporte, que sume. Eso sería lo proactivo”, plantea Rubén. También las redes caen en esa lógica de polarizar todo, catalogándolas de buenas o malas. Y no son ni una cosa ni la otra, sostiene este periodista. Se puede –y se deben– generar comunidades que trabajen para compartir mensajes positivos, información cierta, basada en datos contrastables, chequeados. Seguir cuentas (personas) que nos resulten interesantes, valiosas, estimulantes; en definitiva, avanzar hacia una propia curaduría de contenidos, donde descartemos lo que nos nos sirve y nos quedmos con aquellos que nos hacen crecer y mejorar. Estar mejor informados. Ser esa suerte de “coach de contenidos”, como se propone a sí mismo el mexicano Mauricio Cabrera

Cómo narrar siendo disruptivos

“Para mí hoy el desafío es cómo contamos hoy algo que ya se ha narrado muchas veces”, reconoce la investigadora en relación a los hechos consignados en la Comisión de la Verdad, como el conflicto armado y el testimonio de las víctimas de la guerra. El libro, apunta, es el registro de la vida de Colombia en un período en el que había guerra, donde hubo personas que llegaron a armarse. No es que se desvelara algo que no se conociera, ya que en ese país hubo muchas experiencias de reconstrucción histórica (libros, obras de teatro, películas, etc.). “Narrar es recordarnos que somos personas”, dice Nathalia y recuerda cómo la simple imagen de alguien que toma café y ve cómo hacen lo mismo los guerrilleros a la distancia es parte de ese hilo invisible de la historia cotidiana. Es gente común en el contexto nada común de una guerra. “Contarlo es recordarnos que no somos simples números, somos personas con nuestras propias historias”, dice la periodista, quien está convencida de que hay que ir hacia ese tipo de narración que deje afuera los lugares comunes y ser auténticamente disruptivos

Informarse, pensar, analizar e inspirarse

Cómo nos informamos. ¿Tenemos una rutina para informarnos, aprender o simplemente curiosear? En qué medios y plataformas nadamos o simplemente surfeamos. De lo micro a lo macro. Qué nos cuentan y qué nos dejamos contar. Uno no puede estar ajeno de lo coyuntural –dice la comunicadora colombiana-. De un tiempo a esta parte tengo como ‘agregadores de contenidos’, que son esas personas de confianza que me mantienen actualizada más que ir directamente a las fuentes mismas, que por mi trabajo actual me resultaría abrumador. La repetición de eventos, la inercia, lo que se narra desde lo superficial, me genera mucha frustración. Si mi círculo de confianza me recomienda algo, entonces lo leo. Antes sí tenía una rutina de lectura de prensa, de escuchar radio, pero después se me complicó. Sí mantengo la lectura de los domingos. Extraño mucho el impreso con sus ‘lecturas dominicales’. Ese día es una búsqueda más tranquila, donde cotejo varios medios, y busco temas como ciencia, cultura, no sólo lo coyuntural. Es más una búsqueda de ideas, de inspiración. Cuando salgo a caminar o trotar me gusta escuchar Radio Ambulante, por la manera en que cuentan historias y temas latinoamericanos. También sigo a algunas personas específicas en Twitter”. 

Rubén, por su parte, suma que “al no estar ahora en el día a día dentro de un medio ahora sigo lo coyuntural con menos ansiedad. Igualmente me informo tanto con los medios tradicionales y lo complemento con las redes, básicamente con Twitter, donde encuentro referentes y colegas que son garantía de credibilidad. Por mi propia voracidad de consumo no soy de tener un ritual para abordar el mar de información. Lo que hago, cuando detecto artículos de opinión o temas que me interesan, es marcarlos y leerlos cuando tengo el tiempo y la disposición necesarios. Así profundizo en lo que realmente me interesa. Trato de hacer mi propia curaduría de contenidos en base a gente que me parece valiosa y que son, a mi entender, los que están pensando la comunicación de hoy. De cada red busco capitalizar lo que me sirve, lo que me interesa y lo que me gusta. También valoro y disfruto mucho los podcast, sobre todo los de cultura digital, literatura y música”.

Créditos fotográficos: Maxim Hopman (Unsplash), Camilo Jimenez (Unsplash), Prateek Katyal (Unsplash), Sergey Zolkin (Unsplash).

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