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Córdoba Repara: sustentabilidad en acción

Este inspirador evento propone una alternativa a la cultura del descarte. Un festival para recuperar artefactos y vínculos.

La obsolescencia programada pasó de una decisión de las industrias para limitar la vida útil de sus productos, con el fin de garantizar consumo, a ser un gran desafío ambiental. Frente a esta realidad han emergido iniciativas que apuestan por una economía circular y de consumo responsable. En esta línea se encuentra el “Festival Córdoba Repara”. El evento itinerante de reparación colectiva está pergeñado para extender la vida útil de los objetos, promover la conservación de ecosistemas y cultivar los lazos comunitarios.

A priori, la propuesta sonaba desafiante, por qué no desmedida, utópica tal vez: “Reparar objetos, vínculos entre personas y nuestra relación con la Tierra”. Con ese claro objetivo como norte nació Córdoba Repara, un evento colaborativo donde participan reparadores voluntarios, tanto profesionales como amateurs, que arreglan y enseñan a reparar los objetos que las personas acercan en cada encuentro. Allí se comparten herramientas y saberes “para luchar contra la cultura del descarte”. La iniciativa está inspirada en la ONG Artículo 41 y es avalada por el  Movimiento Club de Reparadores. Con ellas y ellos, la obsolescencia programada tiene duros rivales para sortear en su cuestionable lógica de que todo tiene fecha de vencimiento, nos guste o no.  

Sin embargo, la falta de participación ciudadana en los asuntos ambientales representaba uno de los desafíos a considerar desde el vamos, de ahí que fuera clave fortalecer los mecanismos para que más gente se involucrara y a su vez que el Estado también asumiera un compromiso real en igual sentido.

Cuando se concretó el primer festival, el 24 de abril de 2022 (sí, el Día internacional de la Tierra) en el predio de la Isla Encantada, para estar en sintonía, la organización sugirió llegar –en lo posible– al evento en un transporte sostenible: bicicleta, monopatín, skate, colectivo, caminando y si no quedaba otra que hacerlo en auto, compartirlo.   

Ese primer convite tuvo un amplísimo menú: charlas (ecofeminismo, compostaje, contaminación, entre otras) y espacios de diálogo; emprendimientos sostenibles, stands de organizaciones ambientales y música en vivo; gastronomía vegana, vegetariana y agroecológica; experiencias inclusivas, recepción de reciclables, colecta Abrigo Amigo, juegos, y un espacio específico para el Club de Reparadores x Córdoba: conformado por Antídoto, Eco House Córdoba, Fundación TierraVida, Patio Mundo, Universidad Libre del Ambiente y las gestoras culturales Carla Ferreyra y Magdalena Gavier

“La idea de pensarlo como un Club apunta a reforzar los lazos comunitarios y a ‘reparar’ los vínculos entre las personas. Frente al fuerte individualismo de nuestra sociedad actual, estos eventos promueven la colaboración, la cooperación y la ayuda mutua”, explicaban sus organizadores.

Meses después, ya con las bases sentadas y la agenda encaminada, una de las mentoras del proyecto, Magdalena Gavier, oficia de nexo para contar cómo nació esta propuesta y cómo prevén amplificarse en toda la provincia y, por qué no, al resto del país. 

“Reconocemos el agotamiento de la Tierra, por eso decidimos intentarlo todo para reparar desde este rincón del mundo llamado Córdoba, no sólo durante este evento sino cada día, con la convicción de que la lucha por la madre tierra es la madre de todas las luchas”.  

¿Cuál fue el disparador de esta iniciativa que está dando tanto que hablar?

Somos un grupo de personas (Soledad Sánchez, Micaela Pich, Virginia Martínez, Carla Ferreyra, Evangelina Vaula, Nadia Lavroff y Magdalena Gavier) que decidimos unir fuerzas para trabajar en pos de la reparación como práctica de sustentabilidad en acción. Reconocemos el agotamiento de la Tierra, por eso decidimos intentarlo todo para reparar desde este rincón del mundo llamado Córdoba, no sólo durante este evento sino cada día, con la convicción de que la lucha por la madre tierra es la madre de todas las luchas.  Desde hace algunos años organizamos el Club de Reparadores x Córdoba, eventos itinerantes de reparación colectiva creados con el objetivo de extender la vida útil de las cosas y promover el cuidado y la reparación como prácticas sustentables. 

Una vez dado el primer y difícil primer paso, ¿cómo siguieron adelante?

Hace un tiempo nos propusimos crear un espacio un poco más grande, con momentos especiales para celebrar el planeta que habitamos, expandir todas aquellas iniciativas para sumar por el planeta e inspirar a activar por todo aquello que cuida su belleza. De ahí surgió el Festival Córdoba Repara que, sin dudas, sentó un precedente en nuestra querida ciudad. Queríamos que aquel evento reuniera ideas, personas, organizaciones, y poner todo el corazón en la generación que dé espacio a una sociedad involucrada. Desde el minuto cero estuvimos convencidas/os de que la unión hace la fuerza.

“Nuestra esencia es la de siempre: reparar nuestros vínculos con los objetos, entre las personas y con la Tierra, por eso el sábado 6 de agosto realizaremos la primera edición de Córdoba Repara en tu Barrio en la plaza Jerónimo del Barco (Barrio Alberdi), de 14.30 a 18.30. Será un momento para celebrar la Tierra que habitamos, recordemos que en el mes de agosto se celebra la Pachamama”.

Con base a lo mucho hecho en poco tiempo, ¿qué planes tienen para expandir la propuesta?

Actualmente estamos organizando ediciones un poco más chicas del festival que hicimos en abril, con la intención de acercar la propuesta a los distintos barrios. Para eso, estamos trabajando en una alianza con Córdoba Obras y Servicios (COyS), ente de la Municipalidad de Córdoba, para poder realizar una serie de eventos barriales. En estos espacios vamos a combinar la reparación colectiva y gratuita, un mercado de impacto con emprendedores locales y sustentables, un espacio de expresión artística, gestión de residuos, como así también charlas y momentos de reflexión. Nuestra esencia es la de siempre: reparar nuestros vínculos con los objetos, entre las personas y con la Tierra, por eso el sábado 6 de agosto realizaremos la primera edición de Córdoba Repara en tu Barrio en la plaza Jerónimo del Barco (Barrio Alberdi), de 14.30 a 18.30. Será un momento para celebrar la Tierra que habitamos, recordemos que en el mes de agosto se celebra la Pachamama. Así que queremos potenciar esa fecha y compartirla con todes, expandir iniciativas para sumar por el planeta e inspirar a activar. 

Obsolescencia programada, un eterno círculo vicioso

¿En qué consiste la obsolescencia programada y cómo funciona?

De la mano del extractivismo viene la obsolescencia programada. Otra de las bases del sistema capitalista: generar deseos sobre cosas (que antes resultaban innecesarias o inexistentes), disponer un mercado alrededor para que de alguna manera logremos conseguir el dinero para comprarlo, y que esa cosa sirva un tiempo hasta que aparezca una nueva propuesta, mejor. 

Muchos gobiernos llevan la bandera de la inclusión de personas en el mercado, de “agrandar la torta” para que haya más consumidores. Para eso hay innumerables estrategias económico-sociales: subsidios, créditos, políticas de acceso, entre otras.  Hay planes para comprar en miles de cuotas un electrodoméstico que antes no necesitábamos, créditos para adquirir un auto más nuevo, cuotas para un celular más copado. Y no es que critique que todas las personas podamos tener la misma capacidad de acceder a cosas. Esto no es una crítica a las políticas para el pueblo, sino más bien una crítica a los gobiernos que perpetúan este sistema sin cuestionar a dónde nos conduce.
 
¿Por qué en vez de promover políticas reales donde podamos generar espacios de aprendizaje colectivo, nos incentivan a comprar un televisor? ¿Por qué en lugar de alentar centros culturales que sirvan de resguardo para personas en situación de vulnerabilidad social, nos dejan en la calle? ¿Por qué nos dan una “Tarjeta Alimentar” en vez de facilitar el acceso a alimentos agroecológicos y promover las huertas urbanas? 

Y la respuesta es simple: porque les conviene. Porque es más fácil. Porque así nos mantienen en estado de sumisión: encerrados, viendo televisión, mientras comemos procesados (más basura), anhelando tener otro crédito para comprar más y “mejores” cosas. 

Y es que así funciona la obsolescencia programada, no sólo con los objetos tecnológicos que tienen una vida útil brevísima, sino que toca la fibra más sensible de la humanidad: el deseo. No tengo lo suficiente ni lo mejor. Quiero lo que otras personas tienen porque siempre hay alguien que tiene algo mejor que yo. Y termino en círculo vicioso de deseo eterno por algo que en realidad nunca necesité, pero me hicieron creer que sí.

Tomado de: Magdalena Gavier, en El Resaltador

Créditos fotográficos: Cortesía de Córdoba Repara. Fotógrafas/os: @tutepalaciokonic @rataliendoproducciones @claubee.eco    

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