Diversidad para ampliar la mirada

Voces indígenas y no indígenas se unen en la Red Latinoamericana de Periodismo para acercar los relatos de la región a nuevos públicos.
Pareja de indígenas de la mano.

En América Latina existen, en la actualidad, 522 pueblos indígenas que representan un poco más del 8% de la población total de la región. Sin embargo, debido a las condiciones sociales y económicas actuales, este porcentaje corresponde, a su vez, al 14% de la población en condición de pobreza y al 17% de quienes viven en extrema pobreza en el continente. 

Si bien, durante la primera década del siglo XXI la región experimentó un importante crecimiento económico, el cual benefició a un gran porcentaje de sus habitantes, la mayoría de los pueblos indígenas aún no disfrutan de estos mismos avances, de acuerdo con estudios recientes del Banco Mundial y la CEPAL.

Factores como el acceso a servicios básicos, a educación, a oportunidades laborales y de desarrollo independientes del origen y la raza, e incluso la exclusión social, siguen siendo luchas constantes de los pueblos indígenas para participar activamente en la construcción de las comunidades en toda la región. Pero, a pesar de que estos temas son de discusión pública, aún existe una marcada ausencia de sus propias voces, cultura e identidad en estos debates. 

Desde los medios de comunicación tradicionales las historias que se cuentan están limitadas a hechos de violencia y a tragedias, a lo exótico de los territorios y a las costumbres, o sencillamente, a unas cuantas fechas especiales o conmemorativas. La representación de este 8 % de la población de la región latinoamericana está limitada por el desconocimiento y la ausencia de voces diversas

Consciente de esta situación y con el ánimo de generar un cambio positivo y propositivo, en 2011, la periodista colombiana Edilma Prada creó el proyecto Agenda Propia un medio independiente que ofrece una mirada diferente, desde adentro, a las realidades indígenas en el país y en el continente. Desde Hojas de Inspiración hablamos con ella y con Nathalia Salamanca, coordinadora de la red de periodistas Tejiendo Historias, sobre esta iniciativa y los proyectos en los que se han embarcado. 

¿Cómo surge la idea de crear Agenda Propia?

Edilma Prada: Agenda Propia nació hace 8 años en el departamento del Cauca, en el suroccidente de Colombia, en la etapa final del conflicto armado, previo al inicio de los diálogos de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC-EP. En ese momento, la oleada de conflicto que había afectaba sobre todo a las comunidades indígenas, y estando allí, en el Cauca, nos dimos cuenta de no había medios de comunicación que visualizaran las realidades de los pueblos indígenas más allá del día a día. Y en ese caminar y ejerciendo el periodismo, los indígenas nos reclamaban a los periodistas que estábamos haciendo un mal ejercicio al cubrir las historias relacionadas con sus pueblos. Por ejemplo, nos reclamaban que había ausencia de contextos en las historias, que siempre buscábamos la voz de los indígenas para cubrir la guerra, cuando hay movilizaciones, pero siempre con una criminalización de las actividades desde los titulares hasta el tratamiento de las historias. Ahí surge, entonces, la idea de crear un medio para intentar, de alguna manera, narrar desde las comunidades o darle otro sentido al ejercicio periodístico. 

Agenda Propia es más que la plataforma periodística que cuenta historias de las comunidades indígenas, ustedes trabajan con una metodología propia que da cuenta de esta forma diferente de hacer periodismo. ¿De qué se trata esta metodología?

Edilma Prada: En esta caminar con las comunidades indígenas surge la idea de crear una metodología especial de trabajo que hoy se llama Periodismo Colaborativo Intercultural. Esta metodología la desarrollamos durante tres o cuatro años, y en el proceso tuvimos el acompañamiento, en varios momentos, de distintas organizaciones. La idea se centra en involucrar en el medio del periodismo a periodistas indígenas, aunque a mí me gusta más referirme a voces indígenas, porque hay consejeros, periodistas, realizadores, líderes indígenas que acompañan varias fases de los proyectos, de la co-creación de historias periodísticas. Esta metodología tiene siete pasos y el primero, que es el más importante, es armar una agenda colectiva de contenidos. 

Con todos nos reunimos a dialogar, aprender y escuchar, a comprender desde sus cosmovisiones cuáles son los temas más apremiantes, más importantes, y así construimos una agenda plural.

¿Cómo se establece esta agenda con la participación de las comunidades indígenas?

Edilma Prada: Para llegar a este punto, lo más importante, es hablar con las comunidades, escucharlas y entender cuáles son sus preocupaciones. En el periodismo tradicional, solemos llegar con una agenda y unos temas ya definidos y ahí es donde nos equivocamos en los enfoques. 

Nathalia Salamanca: En la metodología de Agenda Propia tenemos una etapa fundamental que llamamos “Diálogos de la palabra”. Esto es un encuentro con líderes de las comunidades indígenas, miembros de las comunidades, hombres, mujeres, jóvenes, todos pertenecientes a los territorios que nos interesa explorar o sobre los que queremos trabajar. Con todos nos reunimos a dialogar, aprender y escuchar, a comprender desde sus cosmovisiones cuáles son los temas más apremiantes, más importantes, y así construimos una agenda plural. 

Mujer indígena acostada en el asfalto, haciendo contraste con el verde.

¿Cuáles son los principios guía con los que construyen las historias y los especiales periodísticos desde la metodología de Periodismo Colaborativo Intercultural?

Edilma Prada: Hemos definido nueve claves que nos guían en la narración de las historias, en la producción de los especiales y en la búsqueda de personajes o temas para narrar. Estas claves son: 

  1. Revisar la legislación nacional e internacional que existe sobre los pueblos indígenas.
  2. Conocer las normas propias de cada pueblo o etnia.
  3. Realizar un listado de fuentes indígenas y no indígenas. Esto es importante para dar voz a otros actores y presentar los reportajes con equilibrio.
  4. Realizar entrevistas colectivas.
  5. Entender los símbolos, los rituales y las creencias, ya que allí es donde se plasman los saberes e historias de los pueblos.
  6. Preguntarles a los indígenas cómo quieren que los nombren con el fin de dignificar sus procesos e informar correctamente.
  7. Explicar los contextos históricos, sociales, geográficos y culturales de cada pueblo.
  8. Hacer un glosario para comprender los términos propios de las culturas.
  9. Caminar los territorios. Ello implica destinar tiempo y solicitar los permisos para ingresar a lugares y sitios sagrados, y acceder a las voces autorizadas.

En los dos últimos años, Agenda Propia ha tenido un crecimiento hacia una mirada más de América Latina. Este cambio nació de muchas reflexiones; la primera, de invitar a que otros medios y periodistas vinculen en sus agendas periodísticas temas indígenas, más allá de lo que pasa en Colombia. Y esto surge también de una reflexión teniendo en cuenta que lo indígena en otros países es mayoritario.

Desde estas claves se aborda un tema muy interesante que es el del lenguaje, los nombres y el uso de los términos propios de las culturas. ¿Por qué hacer énfasis en este aspecto?

Edilma Prada: En Agenda Propia tenemos tres grandes áreas de trabajo. Tenemos un trabajo de periodismo de investigación, con metodologías tradicionales, pero con muchas más voces. Otra que es la del periodismo colaborativo intercultural, y finalmente una red latinoamericana donde nos juntamos periodistas indígenas y no indígenas para generar un diálogo en común. En estas tres líneas hay un interés muy claro por generar contenidos en los que se narren historias sobre los conflictos sociales, armados y territoriales; sobre medio ambiente y derechos humanos, y trabajamos para contribuir en la recuperación de las memorias vivas de los pueblos nativos. Todo desde una mirada digna, con voces diversas y partiendo de la sabiduría y el conocimiento propio de estas comunidades. Y, en este contexto, el lenguaje es una parte fundamental de nuestros proyectos. 

Nathalia Salamanca: Sobre esto, en el especial que lanzamos recientemente, Ome, Pütchi, Poraû | Mujer, Palabra, Resistencia las entrevistas se realizaron en la lengua propia de las participantes, los videos se subtitularon del Tikuna, el Wayuunaiki y el Dulegaya. Y recuerdo que en el proceso de edición en el que trabajé de la mano con las periodistas, surgía la pregunta de por qué si tenemos, por ejemplo, el nombre de una persona en alemán, en ruso o en polaco, lo publicamos sin ninguna objeción porque lo vemos como algo natural. En cambio, con las personas indígenas nos preguntamos por si tiene otro nombre, por si se puede encontrar una forma de hacerlo más corto… El hecho de que nosotros no sepamos pronunciar correctamente un nombre en la lengua propia indígena habla más de un problema nuestro. No es que ellos tengan que acomodarse a lo no indígena. Este ejercicio, así como otros de los proyectos de Agenda Propia, evidencian que nosotros, los no indígenas, tenemos muchísimo que aprender, en lugar de pedirles a estos universos que se adapten a nosotros.

En este proceso de evolución y crecimiento de Agenda Propia están llevando estas conversaciones y proyectos hacia una perspectiva más de región, más desde las experiencias de pueblos indígenas en América Latina. ¿Nos pueden compartir más acerca de este cambio y de la Red Tejiendo Historias?

Edilma Prada: Efectivamente, somos un medio que llevamos ocho años de transformación permanente. Empezamos desde lo local, desde lo nacional, en una época marcada por el conflicto armado y donde había un reclamo histórico hacia el cubrimiento de los medios. En los dos últimos años, Agenda Propia ha tenido un crecimiento hacia una mirada más de América Latina. Este cambio nació de muchas reflexiones; la primera, de invitar a que otros medios y periodistas vinculen en sus agendas periodísticas temas indígenas, más allá de lo que pasa en Colombia. Y esto surge también de una reflexión teniendo en cuenta que lo indígena en otros países es mayoritario. En Colombia, la población indígena es minoría, es muy pequeña, pero en otros países como Bolivia, Guatemala, México, la población indígena es mucho mayor. Y el reclamo a los medios en todos los países es muy similar. 

Nathalia Salamanca: Por esto nace la idea de ampliar la agenda de trabajo, mejorar la técnica periodística y lograr que los temas indígenas estén en los medios más allá de Agenda Propia. Porque somos conscientes de que somos un medio pequeño y nuestra producción, por las particularidades de nuestra metodología y de los procesos de las historias, es pequeña en comparación con otros medios. Entonces, la Red Tejiendo Historias se plantea como un espacio de encuentro abierto y público en el que grupos mixtos de comunicadores y periodistas indígenas y no indígenas tienen la oportunidad de conocerse y re-conocerse, dando lugar a compartir saberes, reflexiones y herramientas que lleven a un cubrimiento responsable de temáticas indígenas en América Latina. 

En la Red pueden participar personas de distintas profesiones y orígenes que tengan un claro interés por visibilizar realidades, saberes y procesos de los pueblos del continente. La Red nació en 2019 y ya cuenta con más de 180 miembros de países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. 

Entre los miembros se comparten ideas, herramientas y oportunidades para mejorar las coberturas de historias y noticias; también se generan valiosas reflexiones para comprender los contextos y las realidades sociales de los pueblos indígenas en América Latina, y se propician espacios para la co-creación de historias periodísticas y proyectos colectivos. 

De cada una de las mesas salgo maravillada de todas esas otras maneras de ver el mundo. Las personas que participan son muy generosas porque nos dan mucha información y apuntan siempre a que los problemas, y no solo los problemas, sino las situaciones y distintas experiencias de los pueblos sean cada vez más visibles.

Parte de la riqueza de la metodología que han planteado está en la presencialidad del trabajo y de los procesos creativos detrás de cada una de las historias. ¿Cómo están sorteando este reto en medio de la pandemia?

Nathalia Salamanca: El ejercicio de las mesas editoriales que habíamos tenido de manera presencial para los proyectos anteriores se han adaptado a la realidad de la pandemia. Originalmente teníamos contemplado una serie de comités con varios líderes de la región de América Latina, para seguir en este tránsito, como dice Edilma, hacia mirarnos como región desde México y hacia abajo. Hay mucho interés de periodistas indígenas y no indígenas por hacer la tarea distinto, por pensarse historias nuevas. Entonces, teníamos programadas inicialmente tres mesas editoriales, pero por el interés que hubo nos tocó hacer dos de cada una, es decir, quedaron seis mesas en total. 

En esto decidimos armar grupos distintos para tener varios encuentros. Por ejemplo, hicimos un grupo de solo mujeres, otro de líderes y lideresas, y hubo otro grupo, que es fascinante para mí, porque lo planteamos desde nuestra experiencia de no indígenas como para “jóvenes”. Pero, entendimos que los pueblos indígenas no tienen ese concepto. Hay pueblos en los que cuando la mujer o el hombre se casa ya no se considera joven, entonces empezó, desde la misma planeación, un reto enorme. Hubo una que nosotras no indígenas llamamos con jóvenes, que también ellos y ellas dicen que para encajar en toda esta narrativa global se han ido ajustando a esos títulos, pero ha abierto también la puerta a que reflexionemos sobre cada pueblo cómo lee ese momento de la vida. 

Ahora estamos trabajando en las guías periodísticas que van saliendo de estos ejercicios virtuales. Ya se empiezan a evidenciar los temas más urgentes para los pueblos, qué es lo importante, qué debería estar en la agenda. Y también, algo que a mí me gusta mucho, las recomendaciones de cómo debería ser el cubrimiento, qué es el cubrimiento digno, que es justamente lo que hacemos desde Agenda Propia, dejar también recomendaciones para colegas en el futuro. 

De cada una de las mesas salgo maravillada de todas esas otras maneras de ver el mundo. Las personas que participan son muy generosas porque nos dan mucha información y apuntan siempre a que los problemas, y no solo los problemas, sino las situaciones y distintas experiencias de los pueblos sean cada vez más visibles.

Pareja de mujeres indígenas en la selva.

Las personas interesadas en formar parte de la Red Tejiendo Historias pueden escribir al correo [email protected]propia.co para contactar al equipo.

Créditos de las fotografías: Cortesía de Agenda Propia (Colombia).
Portada: “Miguelina-teje-su-legado-en-las-molas”. Miguelina y Manuel  (pueblo Gunadule) llevan 55 años de unión. Tienen cinco hijos, 20 nietos y 16 bisnietos. Con su sabiduría, siguen transmitiendo los conocimientos ancestrales por medio de los cantos y el tejido de la mola. Foto: Pablo Albarenga.
Foto 1: “Mujer, palabra, resistencia”. Díptico fotográfico. Izquierda: El territorio de los Gunadules en la parte baja del resguardo Ibgigundiwala, Caimán Nuevo, está cubierto del monocultivo de plátano. Derecha: Miguelina Álvarez se ubica sobre terrenos que con el paso de los años ha perdido su fertilidad. Su deseo es proteger las costumbres, por ello, se viste como la madre tierra, es decir, con el tejido de las molas. Fotos: Pablo Albarenga.
Foto 2: “Un solo territorio dos sentimientos”. Díptico fotográfico. Izquierda: La indígena Wayuu Paola Vanessa González está acostada sobre un colorido chinchorro, tejido por ella, en la tierra donde queda el cementerio de su pueblo, sitio sagrado para su cultura. Derecha: La comunidad de Ruanamana está ubicada en Venezuela, muy cerca de la frontera con Colombia. Paola nació y creció allí. Fotos: Pablo Albarenga.
Foto 3: “Un solo territorio dos sentimientos”. Paola y su abuela María en Ruanamana. Ambas visten mantas, vestidos tradicionales de las Jieyuu Wayuu, mujeres Wayuu. Foto: Pablo Albarenga.

 

Ana María Ocampo Cuesta es Comunicadora Social y Periodista. Escribe para revistas…

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