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La relajación: Una llave en tiempos turbulentos

Una invitación para incluir la relajación como una práctica aliada frente a los desafíos emocionales, la pérdida de sentido y la complejidad del presente.

Desde las neurociencias aplicadas y las prácticas meditativas es posible ampliar la mirada sobre un tema que ha cobrado relevancia en las últimas décadas: la relajación. Los estudios contemporáneos y las tradiciones antiguas ofrecen marcos para comprender las oportunidades el autocuidado, el autoconocimiento, el cultivo de la sabiduría y el desarrollo del pensamiento sistémico. Invitamos a Roberto Bataller, neurocientífico argentino, y a Lakshmi S. Kennedy, maestra de meditación nacida en Inglaterra, para explorar este tópico.

¿Pueden las técnicas de relajación ser llaves para el bienestar, la autoindagación y la flexibilidad cognitiva? Para explorar esta pregunta Hojas de Inspiración convocó a dos expertos: Roberto Bataller PhD., Psicólogo de la Universidad del Aconcagua, Director del Instituto Latinoamericano de Neurociencias Aplicadas (ILNA) con Doctorado y Posdoctorado en Neurociencias Aplicadas al Pensamiento Estratégico de la Universidad de Ámsterdam y especialista en manejo del estrés y neurolingüística. Y Lakshmi Kennedy, Directora Internacional de la organización New Future Society, facilitadora, autora, conferencista y activista sagrada. Quien ha investigado y enseñado prácticas contemplativas y de autoconocimiento por treinta años en Asia, EE.UU. y Latinoamérica, y acompaña procesos individuales y colectivos de transformación. El diálogo contó con la moderación de Ishwara M. González, director de este portal. 

La conversación comenzó con la reflexión acerca de la relajación como una ‘alfabetización del cuerpo’, que nos permita ‘reaprender’ el lenguaje del Ser más que del Hacer, especialmente en un momento histórico donde se propicia la ansiedad y se impulsa la distracción como un mecanismo de consumo.  

Compartimos aquí una síntesis de esta profunda charla. Para ver la totalidad del diálogo, pueden encontrar el video al final del artículo.

La relajación desde una mirada interdisciplinaria

Desde el ámbito de las neurociencias, Roberto Bataller plantea que “la relajación es un punto de inflexión que nos permite abrirnos a un escenario de múltiples dimensiones”. Amplía afirmando que, a través del proceso de homeostasis, el cuerpo se adecúa y acostumbra a nuestro niveles habituales de ansiedad, que tienen un correlato. Así, el mundo de lo mental y de lo corporal se disocian, se separan y comienza a haber un desfase entre el tiempo cronológico y el tiempo biológico, que se acelera. Los niveles no saludables de ansiedad provocan una aceleración del envejecimiento neurocerebral; es decir, literalmente envejecemos antes de tiempo. La relajación es la respuesta que se opone a esta problemática.

Por su lado, Lakshmi S. Kennedy plantea que las prácticas meditativas y contemplativas nos invitan a ver la relajación como una puerta de varias posibilidades, relacionadas con estados mentales y emocionales que pueden conducir, entre otras, al cultivo de un ‘testigo interior’ y a la consciencia de interdependencia . Para estas prácticas, “la relajación es un componente dentro de la ecología de prácticas que buscan profundizar la interioridad”.

“Cuando la relajación es consciente, dejamos el ‘ruido’ del mundo y nos liberamos de patrones mentales y emocionales, comenzamos una conversación amplia y profunda. Podemos generar nuestro propio santuario interior”. Lakshmi S. Kennedy

La importancia de ‘alfabetizar’ de la relajación

“No debemos perder de vista la gobernabilidad de uno mismo”, comenta Roberto Bataller. Y profundiza: “Ser propietarios de nuestra interioridad es fundamental ya que sin esta, y más aún en estos tiempos de vorágine, el entorno puede llevarnos a un camino de envejecimiento involutivo desde lo cognitivo”.

“Debemos ser conscientes de que, al decidir no hacer nada respecto a la velocidad y sus consecuencias, transitamos un camino hacia la repetitividad de lo involutivo” agrega. El conjunto de prácticas contemplativas funciona, en estos casos, como un diamante de múltiples aristas, como por ejemplo, el entrenamiento cognitivo, la estimulación del lóbulo frontal, la mayor circulación y conectividad interhemisférica y el aumento de la creatividad y de la alfabetización emocional.

Para Lakshmi, cuando la relajación es consciente, dejamos el ‘ruido’ del mundo y nos liberamos de patrones mentales y emocionales, comenzamos una conversación amplia y profunda. Podemos generar nuestro propio santuario interior.

La filosofía Sāṃkhya, proveniente de la India, habla de los tres estados de la naturaleza que conviven en el ser humano: Uno de hiperactividad, rajas, con exceso de energía; otro de inercia, tamas, y de cierta disociación, y uno que busca equilibrar estos dos, sattva, con la calma interior que pueda hallarse incluso inmersos en una vida dinámica. “Todos los días, por lo menos durante una hora, dejo el hacer y me hago una invitación al estar”, agrega Lakshmi.

Competencias necesarias para tiempos complejos

“En el Instituto Latinoamericano de Neurociencias Aplicadas (ILNA) contamos con 9.000 estudiantes en edad universitaria que están en programas de entrenamiento neurocerebral. Lo que encontramos, previo al entrenamiento y de forma descriptiva, fue personas con buenos coeficientes intelectuales en un gran porcentaje, pero con escasas competencias de concentración, hiperdispersos, con altos niveles de ansiedad, baja comprensión del entorno y con escasa capacidad para pensar sistémicamente”, dice Roberto Bataller.

La ansiedad impide que los estudiantes se contacten de manera compleja y sistémica con su entorno. Estudian y han tenido una formación, pero no han podido desarrollar las competencias de comprensión de la realidad en la que habitan

Si tenemos una mínima comprensión del tiempo histórico que estamos viviendo, qué importante es que podamos reconocer dónde estamos, responde Lakshmi a estos datos. 

Es nuestra responsabilidad ser conscientes de la complejidad del mundo que habitamos. Esas competencias asociadas con el desarrollo interior, la relajación y las ciencias contemplativas nos pueden brindar la capacidad de autocontención, uniendo mente y cuerpo en una sola dirección.

“Si estamos tan dispersos, necesitamos volver a las fuentes y plantar la importancia de esas prácticas. La relajación es soltar, dejar ir; se trata de una inteligencia muy sencilla, pero que muchos no han conseguido desarrollar” comenta.

“En la medida en que nos modifiquemos de manera interna y gradualmente, obtendremos un abordaje a un punto distinto de eso que llamamos realidad”. Roberto Bataller

Pequeños pasos para comenzar

Para el neurocientífico argentino es importante la desidealización del proceso. “Estamos tan acostumbrados a estas fotos magníficas que todo el mundo postea en las redes sociales, que en algún momento parece que pensamos que la vida es ese ideal, que uno transita sin sufrir absolutamente nada en una nube de colores”. La vida real es un proceso de múltiples facetas, colores y direcciones, que hay que transitar y todas tienen su sentido, aunque a veces no se los encuentre. 

“En la medida en que nos modifiquemos de manera interna y gradualmente, obtendremos un abordaje a un punto distinto de eso que llamamos realidad”, agrega. “Yo empezaría por la respiración, por entender que puedo cerrar mis ojos, concentrarme en la respiración, poner mi cuerpo en una posición de comodidad, serenarme, aunque la mente se encuentre acelerada. Tenemos que calmarnos y permitirnos transitar un proceso real”.

Lakshmi profundiza en la mirada de Roberto: “A mí me ha ayudado muchísimo mantener una práctica constante, en un lugar especial de mi casa. En un cojín en la esquina, una silla. Hacer de ese lugar un espacio distinto. Por otro lado, algo que me ayuda cuando siento mi mente muy llena es fijarme en el centro de mi cuerpo. Intento volver a mi eje, respiro; mi mente se va, vuelvo, siento mi eje”. Por último, sugiere sembrar palabras que ayuden a que uno se relaje, como una sutil hipnosis.

A partir del neuroentrenamiento, de la relajación y de las prácticas contemplativas es posible cambiar funcional, e incluso estructuralmente nuestro cerebro, creando más materia gris en las zonas encargadas de la compasión y la empatía. Podemos procurar, apoyándonos en las prácticas contemplativas, un cuenco, no sólo para la relajación corporal, sino también para contar con una banda de flotación emocional en situaciones difíciles de dolor y enojo, incluso en sociedades donde el odio está siendo alimentado.

Créditos fotográficos: Portada: Joshua Bedford, Foto 1: ​​Prasanth Inturi, Foto 2: Joshua Woronieck Foto 3: Greg Rakozy.

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